Los servicios de ferri, buses y trenes en Grecia fueron interrumpidos y los funcionarios y médicos dejaron de trabajar ayer, con motivo de una huelga nacional que coincide con un debate sobre las políticas de austeridad que los prestamistas quieren que implemente el endeudado país.
La huelga fue convocada por los principales sindicatos públicos y privados un día antes de que el Parlamento deba votar las reformas que desbloquearían el siguiente tramo de fondos de un rescate de $96 mil millones.
Un grupo de personas que salió a las calles del centro de Atenas a protestar fue dispersado con gases lacrimógenos lanzados por la policía y algunos respondieron lanzando petardos, según testigos de Reuters.
Grecia acordó este mes realizar más recortes de gastos para desbloquear las conversaciones con los acreedores.
Una vez que se aprueben estas nuevas medidas, los ministros de Finanzas de la eurozona discutirán el desembolso de fondos en la siguiente reunión programada del Eurogrupo, el 22 de mayo. Atenas necesita los fondos urgentemente para pagar la deuda de $8 mil 180 millones que vence en julio.
Como parte de las reformas, Atenas planea recortar las pensiones en 2019 y disminuir las exenciones tributarias para ahorrar el equivalente a un 2% del producto interno bruto. Grecia ha necesitado tres préstamos de miles de millones de dólares desde 2010.