Las protestas de camioneros contra el aumento del diésel bloqueaban ayer por tercer día carreteras en la mayoría de los estados de Brasil y empezaban a crear problemas de abastecimiento, pese a las concesiones esbozadas por el gobierno.
En 14 de los 27 estados se registraban al inicio de la tarde al menos seis bloqueos y en la mayoría de los más ricos, en el sur y el sudeste, de 10 a 40, incluyendo Sao Paulo (10 bloqueos), Río de Janeiro (17), Minas Gerais (40), Paraná (40) y Santa Catarina (35), de acuerdo con informes de la Policía Federal de Carreteras (PRF).
La gestora del aeropuerto internacional de Brasilia, Inframérica, indicó que la reserva de combustible para aviones “era suficiente hasta ayer”, a causa de la retención de camiones cisterna en torno a la capital del país.
Las gasolineras de Río de Janeiro también corren el riesgo de quedarse secas rápidamente, dijo un portavoz del Sindicato de Comercio de Combustibles (Sindcomb) de ese estado.
Según el portal de noticias G1, los mercados mayoristas de Río y Sao Paulo aumentaron los precios de frutas y verduras, a causa de la falta de aprovisionamiento. El movimiento también afecta a los correos. Algunos servicios de correspondencia rápida suspendieron sus entregas, por los riesgos de atrasos.
La huelga refleja un enojo más generalizado sobre los crecientes precios de los combustibles en una nación que apenas se está recuperando de su peor recesión.
