CAJA DE SEGURO SOCIAL

IVM definido, con los días contados

IVM definido, con los días contados
IVM definido, con los días contados

El futuro presidente del país llegará al Palacio de las Garzas con un problema monumental sobre sus hombros. El sistema definido de pensiones caerá en déficit entre 2019 y 2020. Esto significa que llegó el momento más temido por la clase trabajadora y empresarial del país. El subsistema de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) tendrá que recurrir a sus reservas para pagarle a los jubilados.

Ayer, el director de la entidad, Julio García Valarini, flanqueado por todos los funcionarios de mandos medios de la CSS, aseguró que de acuerdo con la información financiera analizada hasta diciembre de 2018, esta es la realidad del subsistema definido del IVM.

En este 2019 llegaría el déficit operativo del IVM y luego se empezarían a aniquilar las reservas hasta que en ocho años no quede nada, si es que no se hacen reformas que procuren más ingresos.

El problema es estructural. Dicho déficit aterriza en las finanzas del IVM porque los ingresos en concepto de cotización, además de otros aportes que hace el Estado, no son suficientes para cubrir los pagos a los jubilados.

Y mientras disminuye la cantidad de cotizantes o personas que aportan fondos al programa, va en aumento el número de pensionados, que además tienen una mayor expectativa de vida. Es decir, que cobran por un tiempo de vida más largo.

Por ahora, Valarini no cree que se pueda hablar de ninguna receta para inyectarle dinero fresco al IVM, en especial cualquiera vinculada con el aumento de la edad de jubilación o el incremento de la cuota obrero - patronal que se paga al Seguro Social.

“Hay que hacer las reformas, sí. Pero siento que tenemos el tiempo y tampoco hay que dar un mensaje apocalíptico”.


Julio García Valarini
Director de la CSS

En todo caso, a su juicio, hay que buscar inicialmente otros mecanismos, como es el caso de mayores rendimientos en las inversiones que hace la entidad.

Su línea, con pequeñas variaciones, es la misma que han adoptado los candidatos a la Presidencia de la República en la contienda que culmina el próximo 5 mayo.

La última reforma al sistema de pensiones se hizo en 2005, en el gobierno de Martín Torrijos.

Posteriormente, aunque se sabía que dichas reformas tenían un tiempo de vida no mayor a 10 años, los gobiernos de Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela nunca incluyeron entre sus prioridades la solución a la inminente crisis del IVM.

Resolver el problema fue una de las promesas incumplidas de Varela.

Parte del problema, según los últimos directores de la CSS, incluyendo a Valarini, es la falta de estados financieros auditados.

Advierten que estos informes son vitales para hacer los análisis actuariales que definirán, primero, el estado certero del programa, y luego, el efecto de cada posible solución.

Pero César Tribaldos, exmiembro de la junta directiva de la CSS, asegura que la falta de estados financieros auditados no es una excusa para seguir dilatando las corridas actuariales y la toma de decisiones.

Recuerda que los artículos 218 y 219 de la ley orgánica de la CSS en ninguna parte señalan que el informe que debe hacer el Comité Técnico Actuarial tiene que valerse de estados financieros auditados.

La CSS tiene estados financieros hasta 2018, aunque solo ha hecho públicos los números hasta 2017.

El último de estos informes que está auditado es el de 2011. Y en estos momentos la Contraloría General de la República se encuentra realizando la auditoría de los reportes que van de 2012 a 2017.

La lentitud en la entrega de estos reportes auditados denota fallas gravísimas, irregularidades imperdonables si se tratara de una entidad privada.

La Contraloría General ha detectando fallas, o “hallazgos”, que deben corregirse y que de alguna manera pueden cambiar las finanzas de cada uno de los programas que administra la CSS, entre los que se encuentra el de pensiones.

Los aportes de los cotizantes son introducidos al Sistema de Ingresos y Prestaciones Económicas (SIPE), el cual se implementó de forma ineficiente en la administración de Ricardo Martinelli.

Desde su instalación, el SIPE mantiene debilidades e inconsistencias que no permiten que se tenga un balance real, efectivo y oportuno de las recaudaciones diarias ni por concepto, ni por agencia de recaudación, de acuerdo con la información del propio seguro social.

Ayer, los funcionarios de la CSS indicaron que uno de los problemas es que la data del SIPE se traspasa de forma manual y esto hace que la información no sea 100% confiable en el IVM.

Esperan que en mayo de 2019 se tenga depurado el estado financiero de 2018. Una vez se resuelvan estos temas operativos y tecnológicos, en la CSS calculan tener una fotografía más cercana del IVM, algo tarde para los que analizan el tema desde hace cinco años.

El inicio de la crisis

En 2017 los gastos del llamado subsistema de beneficio definido de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) llegaron a $1,617 millones.En 2016 se hicieron desembolsos o pagos en concepto de jubilaciones y pensiones por $1,509 millones de dólares.Un año antes se habían desembolsado $1,410 millones de dólares. En promedio, los pagos anuales aumentan en $100 millones.Pese al aporte anual de los $140 millones que hace el Estado para balancear el resultado del sistema, el crecimiento de las pensiones que se produce es tan grande que para 2019 habrá un déficit de caja, de acuerdo con las autoridades de la CSS.

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