El huracán Michael mató a siete personas y causó más de $6 mil millones en daños en Florida en octubre, una cifra impulsada por un mar más cálido y más alto y un aire más húmedo, señales del cambio climático del que por tanto tiempo han advertido los científicos.
Pero los inversionistas aún no han prestado ningún tipo de atención significativa, comprando deuda a largo plazo y financiando inversiones inmobiliarias a futuro. Ese tipo de negligencia del mercado hace probable que la economía de Florida “se vaya al infierno”, advierte Spencer Glendon, socio sénior en Woods Hole Research Center y exsocio y director de investigación de inversiones en Wellington Management.
“Nadie debería otorgar préstamos a 30 años en la mayor parte de la Florida”, dijo en una conferencia sobre inversiones en Nueva York la semana pasada. “Durante ese periodo, los seguros desaparecerán y los valores terminales” – futuros ingresos de reventa‑ “se reducirán. Les digo a mis padres que está bien alquilar en Florida, pero es una locura poseer o prestar”.
La crisis económica de Florida podría comenzar con bancos o compradores de viviendas preocupados de que las pólizas de seguro anuales en algunos lugares se vuelvan prohibitivamente caras o desaparezcan por completo, afirma Glendon. Eso sacudiría el mercado de vivienda y perjudicaría los ingresos por impuestos a la propiedad, dejando a Florida sin una forma obvia de pagar por la infraestructura para reemplazar lo que está literal o figurativamente bajo el agua.
La incapacidad para reponer la infraestructura en una economía de crecimiento lento evoca la decadencia de la comunidad y el declive económico que recuerda a Detroit o Puerto Rico, dice Glendon. “Espero que esto quede claro”, dijo en Nueva York. “La civilización está construida sobre la estabilidad del clima. Ahora estamos acelerando en la inestabilidad. ¿Sus modelos reflejan eso?”.
Las tendencias en los mercados locales de bonos e hipotecas municipales sugieren que pueden no hacerlo. Los riesgos del cambio climático han comenzado a aparecer en los prospectos y el análisis crediticio, con poco efecto. Antes de una nueva oferta de deuda el mes pasado, Miami Beach dijo a los posibles inversionistas que sus funcionarios están “muy conscientes del riesgo de huracanes y del aumento del nivel del mar”.
Miami Beach recaudó exitosamente $162 millones, con vencimiento a 20 años, a un precio con el mismo rendimiento que una oferta similar en abril de Charlotte, Carolina del Norte, una ciudad del interior con mucho menos riesgo climático. Ambas emisiones tenían las mismas disposiciones de llamada, cupones y calificaciones de Moody’s y S&P.
