Las cuentas del consumidor panameño están en saldo negativo. Los productos importados entran al país a precios reducidos y los supermercados los venden a precios altos.
El aumento de las importaciones de alimentos durante la administración de Ricardo Martinelli tenía el aparente propósito de bajar el costo de la canasta básica. En 2013 se triplicó la entrada de arroz pilado, tomate fresco, papa y cebolla, y los precios jamás disminuyeron.
Los 699 mil 950 quintales de los cuatro alimentos importados, de enero a diciembre, se vendieron a igual precio que la producción local, considerada ineficiente y demasiado costosa.
El efecto real de las importaciones ha sido muy distinto al prometido. Los consumidores no obtienen ningún beneficio, mientras que la competencia extranjera ha desbancado a los agricultores que terminan abandonando sus tierras.
El arroz especial constituye uno de los granos que mayor presencia tiene en la bolsa de alimentos importados, y fue uno de los que disparó el costo de la canasta básica familiar en septiembre pasado, cuando esta se fijó en 333.40 dólares.
El quintal se compra en el mercado internacional a 32.30 dólares. La transacción le representa a los comerciantes un ahorro de 24.70 dólares por quintal, si se compara con el precio ofertado por los productores locales.
Sin embargo, en este escenario los consumidores pagan entre 55 centésimos y 57 centésimos por una libra de arroz importado, lo mismo que pagarían por el grano que se cosecha y pila localmente.
El comportamiento del precio contradice al argumento empleado por el Gobierno y por los dueños de supermercados en los últimos cuatro años, quienes insisten en las ventajas de introducir productos de calidad a bajo costo.
De enero a diciembre de 2013 entraron a Panamá 482 mil 774 quintales de arroz pilado -blanqueado, descascarillado y parbolizado- procedentes de Estados Unidos, Brasil y Uruguay.
En igual periodo de 2012, la cifra fue inferior y alcanzó los 105 mil 298 quintales, según estadísticas de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa).
Las importaciones provocaron una caída en los precios pagados al productor en beneficio de los comerciantes y dueños de molinos, asegura Rubén Zevallos, presidente de la Asociación de Productores de Arroz y Granos Básicos de Veraguas.
“Los molinos están repletos de arroz importado subsidiado y así, quién le compra al productor local. Este es un negocio de amigos y familiares de los dueños de supermercados y del Gobierno”, manifestó Zevallos.
Las importaciones en época de plena cosecha también la han resentido los productores de papa, tomate fresco y cebolla.
Según las estadísticas de la Aupsa, este año se importaron 30 mil 14 quintales de papa, 10 mil 259 y 176 mil 903 quintales de tomate fresco y cebolla, respectivamente.
En tierras altas de la provincia de Chiriquí, el periodo de mayor cosecha de papas transcurre entre los meses de marzo y abril. Y este año, en abril, justo cuando se recoge el producto del campo, ingresaron 11 mil 68 quintales de papa; la cifra más alta de todo el año.
La libra de papa extranjera se vende al consumidor a 1.10 dólar, mientras que la cultivada en tierras altas se comercializa a 70 centésimos.
Giovani Fletcher, presidente del Instituto Panameño de Derecho de Consumidores y Usuarios (Ipadecu), sostiene que las importaciones “solo benefician a los comerciantes especuladores, que compran a bajos precios en el mercado internacional y no reflejan el costo a los consumidores”.
En los últimos cinco años, las importaciones de alimentos han aumentado un 25% y cerca de 35 mil hectáreas que se dedicaban al cultivo de alimentos están inactivas.
Panamá va en dirección contraria a las advertencias de organismos internacionales sobre cómo afrontar una crisis alimentaria, estableciendo controles eficientes de producción y garantizando la siembra de productos básicos.
Los agricultores coinciden en que la incertidumbre por los precios pagados al productor, los altos costos en los insumos, las variaciones climáticas y el aumento en la importación están acabando con la producción local.
La suma de estos factores incide en que muchos productores opten por actividades en las que sus costos de producción sean más bajos y el retorno económico más seguro.
Fletcher es más categórico y asegura que la cadena alimenticia panameña está en manos de importadores y dueños de supermercados, muy lejos de los productores.
CIFRAS DEL MERCADO
8.5
Millones de quintales de arroz se consumen en Panamá.
154
Libras es el consumo per cápita de arroz.
30,014
Quintales de papa se importaron en 2013, 8 mil 624 más que el año pasado.
El Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) señaló que la economía local se ha visto afectada por la importación “exagerada” de productos que compiten con los propios.
La presidenta de este gremio, Aida Ureña de Maduro, hizo un llamado a las autoridades para que al momento de hacer tratados comerciales con otros países, se busquen incentivos para que Panamá pueda producir.
Para el presidente de la Comisión de Asuntos Económicos del SIP, Michael Morales, la apertura del país como política de Estado con más de dos décadas de desarrollo “afecta a ciertos sectores mientras que hacen un período de ajuste”, dijo.
“Somos pocos, la población, y competimos con países de gran escala como México y Estados Unidos; entonces nos encontramos muchas veces en desventaja económica”.
Luego de ofrecer una rueda de prensa, en la que se conoció el ralentizado crecimiento del sector manufacturero enmarcado en un país que crece a un ritmo mucho mayor, los industriales propusieron a los líderes que resulten electos en los comicios generales de mayo de 2014 una agenda país en la que destacan cinco ejes: institucionalidad, competitividad, infraestructura, recursos humanos y cadena productiva.
Precisamente, de este último eje, Ureña destacó que el país debe sacar mayor provecho al Canal de Panamá y a todo el sector logístico para que pueda competir en un mercado global.
“Debemos saber cuáles son esos productos que tienen oportunidad de exportación para ofrecer a otros mercados, porque si no, nos estamos metiendo un tiro en el pie”, determinó Ureña de Maduro.
Luis Guillermo Martínez
