Cuando el secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, lanzó la idea de pagar por un muro fronterizo con un impuesto del 20% a las importaciones mexicanas, las cervezas se desinflaron.
Las acciones de Constellation Brands Inc., con sede en Víctor, Nueva York, empezaron a bajar. La compañía genera casi el 70% de su ganancia con la importación de marcas mexicanas como Corona y Modelo, y los inversionistas temieron que se vería afectada por el nuevo impuesto.
Constellation no es la única, para nada, en enfrentar el juicio final en caso de que se impongan impuestos o aranceles. Compañías estadounidenses fabricantes de autos como General Motors Co., hasta minoristas como Wal-Mart Stores Inc. y Kroger Co. también padecerían.
Las hostilidades entre el presidente Donald Trump y su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, podrían descarrilar 584 mil millones de dólares en actividad comercial entre las naciones fronterizas.
La relación ha hecho que las cadenas de suministro estén densamente interconectadas: los materiales y las partes hechas en Estados Unidos corresponden al 40% de los productos que México exporta a Estados Unidos. En tanto, México es el segundo mayor mercado de exportación para Estados Unidos, y el tercer mayor proveedor de bienes importados.
Dado que las economías están tan integradas, las industrias que se verían afectadas son extremadamente amplias, observó Caitlin Webber, analista de comercio para Bloomberg Intelligence.
Cuesta pensar en un sector estadounidense que no resulte tocado si hubiera una guerra comercial a toda escala con México. De verdad provocaría caos en la economía. Se estima que un tercio de los bienes importados desde México el año pasado fueron vendidos a minoristas estadounidenses, según la firma consultora de Washington Trade Partnership.
Home Depot Inc., que vende equipo para pavimentar y hacer jardines, tiene operaciones de externalización en México, y en 2015 Estados Unidos importó 10 mil 700 millones de dólares en muebles. Entre 2010 y 2015, el consumo de licor subió un 30% por volumen en Estados Unidos, más que cualquier otra categoría de alcohol salvo el coñac, según Euromonitor International.
