Si bien la desaceleración de las exportaciones latinoamericanas se atenuó el año pasado, las perspectivas para los próximos años no son del todo alentadoras. Tampoco negativas.
El aumento en los precios de commodities como el azúcar y la estabilización del barril de petróleo ayudaron a que la caída en la exportación de América Latina y el Caribe disminuyera de 15% en 2015 a 6% en 2016.
Esta caída derivó en que la región dejara de percibir unos $50 mil millones el año pasado.
De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la caída en las ventas al exterior se debió principalmente a una merma en el comercio intrarregional (-11%) y con Estados Unidos y China (-5%, en ambos casos).
Aunque la desaceleración de la caída genera cierto “optimismo con moderación” a la hora de hacer proyecciones, hay ciertos factores que mantienen viva la incertidumbre. Por ejemplo, la subida de las tasas de interés de la Reserva Federal y la recuperación de economías como Brasil o Venezuela.
Paolo Giordano, economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien prevé que “la caída del comercio mundial se va a desacelerar, pero no habrá un giro radical (en 2017)”.
Con el “súper ciclo de los commodities” en el pasado -auge de las materias primas desde principios de 2000-, cobra relevante importancia que la región logre diversificar su oferta exportadora, para hacer frente a una menor demanda internacional y las crecientes tensiones de la globalización y las medidas proteccionistas.
Las autoridades y dirigentes prevén que la exportación de bienes de Panamá cierre el año 2016 levemente por encima de los $600 millones, lejos de los $695 millones de 2015.
INSERCIÓN INTERNACIONAL
De acuerdo con la publicación Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la región se encuentra rezagada en cuanto a su inserción en la economía global.
“Su participación en las exportaciones mundiales de bienes y servicios permanece estancada y se redujo su cuota en los intercambios de bienes de alta tecnología y servicios modernos”, detalla el reporte.
Para el período de 2017 y 2020, el organismo proyecta una modesta recuperación del comercio regional.
La Cepal apunta que la participación de América Latina y el Caribe en las cadenas globales de valor se incrementó durante este siglo, pero sigue estando por debajo del promedio mundial y consiste principalmente en el suministro de materias primas para las exportaciones de terceros países. La pobre conectividad digital también debilita su inserción en nuevos sectores dinámicos.
Desde los años 90, el mundo entró en una nueva fase de relaciones económicas entre los países, denominada hiperglobalización, que se caracteriza por un crecimiento acelerado de los flujos transfronterizos de bienes, servicios y capitales.
La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, ha manifestado que la región debe enfocarse en la exportación de servicios. Según análisis de organismos internacionales, estos representan el 22% de las exportaciones mundiales y estiman que en los próximos años superen el 40%.
En este rubro, Panamá mantuvo su ritmo pujante en 2015, cuando exportó servicios por $14 mil 537 millones, un 13% más que los $12 mil 855 millones de 2014.



