El sector automóvil, durante décadas uno de los pilares fundamentales de la economía alemana, se está convirtiendo ahora en su talón de Aquiles por su falta de preparación para el futuro y sus puntos débiles, que podrían destruir miles de puestos de trabajo.
Relevancia en el PIB
La salud del sector del automóvil “evoluciona peor de lo previsto”, apunta Marc Förstermann, un experto de la consultora EY, en una semana en la que la atención está puesta en el Salón del automóvil de Fráncfort.
“Los desafíos tecnológicos y estructurales son enormes”, asegura.
En los ocho primeros meses del año, la producción de coches cayó un 11% con respeto al mismo periodo del año anterior, según cifras de la federación de constructores alemanes, VDA.
La caída se explica por la guerra comercial Estados Unidos-China, el freno de la economía china, la incertidumbre sobre el Brexit, pero también por la necesidad de hacer enormes inversiones en los nuevos coches eléctricos.
“El efecto sobre los proveedores [del sector del automóvil] es muy grande”, dijo Stefan Bratzel, director del Center of Automotive Management.
