La industria creativa, como también se le llama a la producción de bienes y servicios vinculado con el talento y creatividad de la gente: cine, música, radio, teatro, libros, artes gráficas, arquitectura, diseño y fotografía, emplea a más de 58 mil personas en el país, según datos de una encuestadora local.
También ha sido motor clave para el crecimiento económico de Panamá. Pasó de aportar un 3.1% al producto interno bruto (PIB) en 2011 a un 6.3% en 2016, de acuerdo con el último informe de la Organización de Propiedad Intelectual (OMPI).
Esta cifra es más del aporte registrado por las industrias manufactureras, calculado en 5.4% en 2016.
Pero, pese al enorme potencial que representa la industria creativa, poco se habla de ella y sus beneficios.
Ante este vacío, la fundación Ciudad del Saber, conjuntamente con el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) y el Banco Interamericano de desarrollo (BID) lanzaron el Clúster de Industrias Creativas de Ciudad del Saber.
Se trata de un espacio físico para la articulación y colaboración entre los diferentes actores que participan en la cadena de valor de la industria creativa local.
Néstor González, viceministro de Comercio Exterior, explica que las industrias culturales y creativas como el cine, teatro, la artesanía y la música no solo tienen un potencial económico, sino que por su calidad cultural y su identidad tienen un valor simbólico importante.
Mencionó el caso de los artesanos de los sombreros pintados, un proceso creativo que ha pasado por manos de varias generaciones y del que depende un gran número de familias.
Se estima que para 2020, con el avance de la automatización, los empleos que prevalecerán a escala global son los que pondrán a prueba la creatividad del talento.
Justamente, frente a este escenario surge la necesidad de personas calificada que aporten de forma significativa a nuevos modelos de desarrollo más competitivo. “Hacia allá debe estar dirigido el esfuerzo de los sectores público y privado”, señalan los expertos.
Galileo Solís, especialista sénior en Ciencia y Tecnología del BID en Panamá, señala que al igual que la innovación genera valor, la industria creativa también genera un aporte importante .
“A ese valor le podemos poner un precio, ya sea económico o cultural”, dijo.
Explicó que en el caso de Panamá hay varias problemáticas o brechas que se deben atender para un mejor desempeño de la industria creativa, entre ellas la falta de información y estadística, insuficiente capital humano calificado, insuficientes instrumentos de política, falta de coordinación público y privada, e insuficiente protección de propiedad intelectual.
