OPINIÓN. Desde hace algunas semanas me ha tocado leer algunas opiniones que adversan el posible proyecto de ampliación del Canal, bajo supuestos variados. Uno de los más curioso es el tema de los llamados canales secos (a través de servicios de logística). Analicemos esta alternativa frente a la ampliación del Canal.La lógica detrás del llamado Canal seco -por ejemplo, entre las ciudades de Panamá y la de Colón- es que con una autopista que conecte ambas ciudades se puede transportar de un océano a otro toda la carga que llegue en buques post panamax vía camiones o trenes. Visto desde lejos, suena muy posible. Pero en la práctica la idea se transforma en un mito imposible.
Lo primero que hay que saber es que la gran mayoría de la carga que pasa por el Canal no es para reexportación. O sea, es mercadería que sale de puerto de origen directamente hacia puerto de destino. Es carga que no requiere los servicios de redireccionamiento -como los que brindan nuestros puertos terminales-. Cada uno de esos movimientos representa más costos para el usuario. Y al final, esto pone sobre Panamá un cartel que dice: "Demasiado caro". Nadie, simplemente nadie, va a pagar más por un servicio que puede encontrar por menos costo en el servicio multimodal de Estados Unidos o en el Canal de Suez. La gran ventaja que nos da el Canal, y que se verá doblada con la ampliación del Canal, es el bajo costo que representa la ruta por agua -la ruta del Canal-. Pero digamos que los navieros pierden su sano juicio empresarial y quieran pagar más y traer su carga a un Canal seco. Entonces nos enfrentamos a un problema de volumen.
Tomemos el ejemplo de un buque post panamax de 10 mil contenedores atracado en Balboa. Para mover la carga que lleva, se necesitarían 5 mil 800 camiones (es decir, una fila de 132 kilómetros). Vayan despidiéndose de la poca naturaleza que nos queda con toda la contaminación que eso produciría. Y eso pensando en que exista la capacidad logística para no solo un buque, sino para cientos de ellos. Digamos que no, no usaremos camiones. Usemos el tren. Entonces se hace necesario contar con 18 trenes de 8 mil pies, con vagón doble. O sea, 27 millas de tren -sí, ¡apenas arranca habrá llegado a Colón!-. El Canal seco, tengamos claro, es una buena idea siempre que se piense como medio para carga de reexportación. Nunca será un reemplazo a la ampliación del Canal. Existen otro sinnúmero de razones que apoyan la idea de ampliar el Canal, como la mejor manera de potenciar nuestra posición geográfica. Porque de eso se trata el asunto.