Las empresas navieras y la comunidad marítima apuestan a que las nuevas esclusas estén operando en abril de 2016, tal como se ha anunciado.
“Necesitamos que se trabaje en alianza entre los contratistas y el Canal para llegar a esa meta”, afirmó Juan Carlos Croston, presidente de la Cámara Marítima de Panamá.
Salini Impregilo, una de las cuatro empresas que forman parte de Grupo Unidos por el Canal (GUPC), que construye el tercer juego de esclusas, advirtió que el consorcio tiene problemas financieros, situación que pone en riesgo la terminación de la obra.
“Los consumidores de energía en Oriente necesitan cerrar contratos con proveedores, incluyendo transporte. Las navieras de contenedores necesitan mínimo cuatro meses para arreglar sus itinerarios”, recuerda Croston, al recalcar que la incertidumbre no es positiva.
Tras instalar la última de las 16 compuertas la semana pasada y la aprobación de la nueva estructura de peajes, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) confía en que la operación comercial de la ampliación será en la fecha establecida.
De acuerdo con el contrato original, el diseño y construcción de las nuevas esclusas debía concluir en octubre de 2014, pero tiene más de un año de retraso.
