Industriales mexicanos pedirán una investigación gubernamental antidumping contra la fructosa de Estados Unidos, anunció el jefe de la cámara azucarera, mientras las ríspidas negociaciones sobre el ingreso del edulcorante mexicano a ese país se acercan a su plazo con las partes en esquinas opuestas.
Juan Cortina, jefe de la cámara azucarera, dijo que existen elementos para una investigación “sólida” contra la fructosa, que entra a México sin restricciones y sin pagar aranceles, a diferencia del azúcar mexicana, cuyos beneficios comerciales acabaron con los “acuerdos de suspensión” firmados a fines de 2014.
La búsqueda ahora de la represalia -que calculó tardaría hasta seis meses- responde al endurecimiento de la postura de Estados Unidos en las negociaciones, argumentó.
“Estamos con una pistola en la cabeza, en donde nos dicen: ‘¿estás de acuerdo con nuestros términos o te ponemos aranceles a partir del 5 de junio?”, dijo Cortina.
“Yo creo que eso cambia mucho la ecuación de lo que estamos tratando de hacer”, añadió. A partir del 5 de junio, los “acuerdos de suspensión”, que fijaron cupos, precios y calidades al azúcar mexicana que llega a Estados Unidos, desaparecerían y el edulcorante tendría que pagar altos aranceles que lo sacarían del mercado, de acuerdo a lo dicho por Cortina. Por otra parte, alertó que hay términos que los empresarios estadounidenses han puesto sobre la mesa que son inaceptables.
En primer lugar citó la reducción de la polaridad -ligada a la calidad-, que Estados Unidos plantea bajar al 99.2% desde el 99.5% de los acuerdos, así como bajar drásticamente la cantidad de azúcar refinada a un 15% del cupo, cuando ahora se ubica en un 53% del total.
Y aunque el líder empresarial reconoció que tendrían que ceder en cuanto a la cantidad de azúcar refinada, dijo que no sería “ni remotamente cercano a lo que ellos están pidiendo”.
