El Banco Central Europeo (BCE) está empezando a aceptar la idea de que su meta de inflación de casi 2% no se cumplirá en el futuro inmediato.
Las autoridades del banco rebajaron su perspectiva de inflación general a 0.1% este año, muestran los pronósticos difundidos recientemente. Las presiones de precios aumentarán a 1.6% en 2018, porcentaje que aún no llegará a la meta fijada por los funcionarios. En sus proyecciones de diciembre preveían llegar al 1% este año y a 1.6% en 2017.
“Creo que esto muestra cierto realismo del BCE”, dijo Anatoli Annenkov, economista sénior de Société Générale en Londres, después de que Mario Draghi —presidente del BCE— anunciara un paquete de rebaja de tasas y ampliación de la compra de activos. También deja la puerta abierta a la flexibilización, añadió, porque “el hecho de que ubiquen el 1.6% en el pronóstico más lejano casi lleva a la pregunta: ¿por qué no hicieron más?”.
Estas son las señales pesimistas para los precios que el presidente Mario Draghi mencionó durante su conferencia de prensa tras la reunión del BCE: 1. Costo de la energía. Esta es una preocupación de corto plazo para Draghi. Señaló que los precios de la energía indican que la inflación seguirá en territorio negativo y solo repuntará más adelante en el año.
2.- Recuperación del crecimiento. Draghi dijo que, para volver a la estabilidad de los precios, la zona euro primero necesita cerrar la brecha de producción, o la diferencia entre el crecimiento potencial y el real. Está llegando a eso, añadió, ya que muestra aumentos de la producción que “no son espectaculares” pero son constantes.
“Va a llevar tiempo porque sería tonto pensar que volveremos a la inflación, al 2% o menos del 2%, con una economía que todavía no se ha recuperado”, explicó Draghi.

