El aumento real del salario mínimo en México se ha evaporado a menos de la mitad con el repunte de los precios al consumidor, de acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
Sumado a esto, el alza de las tasas de interés por parte del banco central pone aún en mayor riesgo la pérdida del poder adquisitivo de la población.
Ante la expectativa de que los combustibles seguirán aumentando de precio y la volatilidad del tipo de cambio es una constante, se han ajustado los pronósticos de inflación para todo 2017 a niveles de 5.25%, según el pronóstico de los especialistas del sector privado recopilada en la Encuesta de Expectativas del Banco de México, cifra por encima de la meta de 4.0% establecida por el banco central.
“Con estos niveles de inflación, la ganancia real del salario mínimo es equivalente a menos de la mitad del aumento inicial”, expone en su análisis semanal sobre el rumbo de la economía.
El salario mínimo se decidió elevar en 9.6% al inicio del año, respondiendo a un aumento combinado de $0.20 y un incremento de 3.9% que lo llevó a $3.93, es decir, $0.34 más que al cierre de diciembre.
Asimismo, se autorizó un aumento para los salarios profesionales de 3.9%, “el cual es evidente que con los niveles de inflación esperados, al finalizar el año significará una pérdida del poder adquisitivo”, apunta el reporte reseñado en el portal informativo de El Financiero.
El aumento de la inflación y la preocupación de efectos colaterales, como ya se aprecia en la evolución de los diferentes subíndices de inflación, llevó al Banco de México a incrementar en 50 puntos base su tasa de interés de referencia para ubicarla en 6.25%, aun cuando la Reserva Federal mantuvo la suya sin cambio en su última reunión.
El CEESP expone que la tasa de interés juega un papel importante al contribuir al equilibrio de la balanza de pagos al inhibir en buena medida la salida de la inversión financiera extranjera.
