El sueldo mínimo de los panameños ya no alcanza para adquirir los mismos productos que se compraban hace 10 años. El dinero ha perdido el valor frente al aumento paulatino y seguro de los bienes y servicios.
En Panamá todo es cada vez más costoso. Lo dicen las amas de casa en las filas de supermercados, los trabajadores de clase media en las oficinas, los pacientes en las salas de espera y los padres de familia que tienen a sus hijos en escuelas particulares.
De acuerdo con datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la inflación en 2018 cerró en 0.76%. Sin embargo, en la última década, la inflación acumulada del país fue de 26.6%.
La inflación acumulada del pasado gobierno alcanzó 21.45%, mientras que la actual gestión mantiene un acumulado de 5.15%, según Raúl Moreira, director de Análisis Económico y Social del MEF.
“Durante el primer año, [2014] todavía se heredó una importante tendencia alcista de la gestión anterior”, dijo Moreira.
Mientras tanto, para los consumidores, la pérdida adquisitiva de dinero imposibilita afrontar ciertos gastos y menos aun destinar una parte para ahorrar.
“Panamá, para cualquier local, residente o visitante es muy caro. Hoy día comprar una canasta básica implica un costo exponencialmente alto para el consumidor dentro del perfil del salario que se tiene y se paga dentro del mercado laboral panameño”, sostiene Giovanni Fletcher, presidente del Instituto Panameño de Derecho de Consumidores y Usuarios (Ipadecu).

El ingreso promedio de los trabajadores en el país está entre $600 y $700 mensuales. Las estadísticas oficiales señalan que del millón 254 mil 203 empleados que hay en Panamá, más del 40% gana menos de $800 al mes.
En promedio, este sector de la población tiene que destinar entre un 43% y 50% de sus ingresos para hacerle frente al costo de la canasta básica. Según el último reporte del MEF, el precio de la canasta básica familiar, conformada por 50 artículos, fue de $305.46 en octubre de 2018.
Para el vocero de Ipadecu, la inflación acumulada no solo se refleja en materia de alimentos, también en vivienda y en otros costos alternos, como el entretenimiento, que es un derecho humano reconocido y que hoy día es inalcanzable en el país.
Pero, a pesar de que la inflación el año pasado cerró por debajo del 1%, ¿cómo se explica que el costo de vida es cada vez más alto ?
Desde el punto de vista de la economía, cuando se habla de inflación, se asocia con el alza de los precios de los productos de consumo. “Hay que recordar que nosotros tenemos el dólar como moneda de curso legal y, en este momento, la divisa no presenta ningún tipo de contratiempo en lo que a su valor se refiere. Eso nos lleva a que, efectivamente, la inflación con base en el valor de la moneda sea bajísimo. Estamos hablando en menos del 1%”, sostiene Olmedo Estrada, secretario general del Colegio de Economistas de Panamá.
Pero, a pesar de que tenemos una inflación baja, el costo de vida del panameño se ha encarecido en los últimos años. El precio de los bienes y servicios y de la vivienda se ha ido incrementando, no por el problema de la moneda, sino por la misma coyuntura del crecimiento y la modernización que ha tenido el país, que a su vez, hace muy costosa la vida del ciudadano, agregó el economista.
Parte del problema radica en la mala administración de los gobiernos frente al boom económico generado en el país durante los últimos años, añaden los especialistas.
“Cuando hubo el boom inmobiliario comenzó una migración masiva atraída por ese factor, disparando los precios de las viviendas y la cadena productiva que arrastró con los salarios. Pero cuando bajó la ola inmobiliaria, y de la cadena productiva panameña, los precios nunca regresaron a su nivel original”, asegura Fletcher.
