La inflación subyacente de Japón se mantuvo estable en enero, lo que indica que su economía fortalecida aún no ha llevado a las empresas a subir los precios y plantea un desafío que los funcionarios aún deben superar tras años de estímulo.
La inflación ha obligado al Banco de Japón a mantener una política expansiva cuando la recuperación cobra impulso, sugiriendo que se quedará rezagado frente a otros bancos en la adopción de una política más restrictiva. Si bien la inflación se ha visto tibia en muchas economías avanzadas en los últimos años a pesar de una reactivación del crecimiento, Japón apenas está comenzando a emerger de casi dos décadas de deflación.