La inflación de los precios a la producción de China se ralentizó por tercer mes consecutivo en mayo, tras un declive en los valores de las materias primas, lo que sugiere un enfriamiento más amplio de la actividad económica.
La inflación ralentizada en la segunda economía más grande del mundo podría ser una inquietud adicional para los bancos centrales como la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo, que tratan de entender por qué los precios domésticos siguen débiles pese a un crecimiento más sólido.
El índice de precios al productor (IPP) de China subió un 5.5% en mayo respecto al mismo mes del año anterior, dijo la Oficina Nacional de Estadísticas, lo que se compara con el pronóstico de una ganancia de un 5.7% y con el avance de abril de un 6.4%.
Unas ralentizaciones en la inflación excluyendo los alimentos y en la inflación de los precios al productor sugieren un debilitamiento en las presiones sobre los precios más amplios, dijo Julian Evans-Pritchard, economista para China en Capital Economics, en una nota a los clientes.
“Esperamos que las presiones sobre los precios en otros lugares continúen desacelerando a medida que la actividad económica se ralentiza, lo que decepcionaría las esperanzas de un período sostenido de reflación que contribuya a erosionar las cargas de la deuda corporativa”, agregó.
El índice de precios al consumidor (IPC) subió un 1.5% en mayo en una tasa interanual, acelerándose desde el 1.2% de abril, y en línea con las expectativas del mercado.
Los precios de los alimentos, que representan el mayor componente del IPC, cayeron en mayo a un ritmo interanual más lento de un 1.6%, tras bajar un 3.5% en abril.
Las autoridades de Pekín estiman que este año la economía se expandirá 6.6%.
