La tasa de desempleo de Brasil bajó más de lo esperado en los tres meses a julio, mostraron ayer datos oficiales, en la señal más reciente de un repunte en la economía tras un año de recesión.
No obstante, la recuperación se debió fundamentalmente a un aumento del empleo en negro, lo que extiende una tendencia que probablemente limitará la presión inflacionaria que podría causar un mercado laboral sólido.
La tasa de desempleo de Brasil cayó a 12.8% en el trimestre a julio, dijo ayer el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), desde un 13.6% registrado en los tres meses a abril.
El mercado proyectaba que la tasa de desempleo se ubicara en un 13%, según la mediana de los pronósticos de analistas consultados en un sondeo de Reuters.
Fue el cuarto mes consecutivo que el dato de desempleo contradice las estimaciones.
La recesión más dura en un siglo en la principal economía de Latinoamérica llevó el nivel de desocupación a un récord del 13.7% en el primer trimestre de 2017.
El reciente repunte en el empleo se suma a una serie de datos económicos mejores a lo esperado, como el de ventas minoristas y el de la actividad económica, que han llevado a varios pronosticadores a elevar el panorama de crecimiento de Brasil para 2017.
“En general, el mercado laboral se estabilizó antes de lo previsto, y la dinámica reciente del empleo y el salario real es alentadora”, escribió el economista de Goldman Sachs Alberto Ramos en un reporte.
La cantidad de desocupados en Brasil bajó a 13.3 millones desde 14 millones, sobre todo por un incremento del 4.6% en el número de trabajadores “informales”.
