La indignación generada por el decreto del presidente Donald Trump para limitar la inmigración a Estados Unidos expuso la angustia de los inmigrantes e hizo recordar que los trabajadores cualificados extranjeros son indispensables para muchas empresas estadounidenses.
Trump ya dejó clara hace tiempo su voluntad de instalar una política económica basada en el principio de “Estados Unidos primero”, privilegiando a los trabajadores nacionales frente a los demandantes de empleo inmigrantes.
Con su llegada a la Casa Blanca, anunció su ambición de crear 25 millones de empleos nuevos en los próximos 10 años y más que duplicar la tasa de crecimiento, al 4%.
Varios economistas afirman que sus objetivos económicos serán imposibles de lograr si no se retrasa la edad de la jubilación o se acoge a un gran número de inmigrantes. O ambas cosas.
