Uruguay apuesta a financiarse en moneda local y a tasas fijas aprovechando el apetito de los inversores por papeles emergentes y una inflación que ha regresado al rango meta, dijo el director de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas, Herman Kamil.
Para cubrir un déficit fiscal de casi un 4% del producto interno bruto (PIB) y sus vencimientos de deuda en 2017, la nación prevé emitir bonos por unos $2 mil millones y tomar préstamos con organismos multilaterales. “Estamos en el momento propicio de desarrollar el mercado en pesos nominales a tasas fijas”, dijo Kamil.
El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, anunció semanas atrás que el país estudia realizar por primera vez una emisión internacional en pesos nominales.
Hasta ahora, el Gobierno ha emitido en el mercado global deuda en moneda nacional indexada a la inflación.
“Estamos viendo un sostenido incremento de flujos que entran a fondos de inversión que son utilizados para invertir en moneda local en países emergentes.
Uruguay no es ajeno a este fenómeno: hemos visto una creciente demanda de títulos públicos en el mercado local por parte de inversores extranjeros”, explicó Kamil.
“Estamos pasando a una estrategia de desdolarización de nuestro portafolio de deuda de segunda generación”, agregó al explicar que “las condiciones están dadas para diversificar monedas desde dólares a otras monedas como yenes y euros”.
La deuda en dólares de Uruguay representa un 53% del total, mientras que en moneda local es de 47%, donde los pasivos en pesos nominales alcanzan 5%, de acuerdo con el último reporte de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas.
El país realizó con éxito dos swaps: uno en 2016 con el Banco Mundial, convirtiendo $500 millones a yenes; y otro en febrero por $500 millones a euros.