Bolivia espera que el auge en la demanda mundial de litio atraiga a inversores extranjeros al país donde casi una década de desarrollo liderado por el Estado ha sido insuficiente para alcanzar sus objetivos para el metal, que se usa para producir baterías tanto para computadoras como para autos eléctricos.
El país sudamericano tiene casi un cuarto de los recursos de litio del mundo y aun así su producción está muy lejos de las de sus vecinos Chile y Argentina.
Bolivia espera firmar un acuerdo con al menos un socio extranjero para invertir hasta 750 millones de dólares en fábricas para satisfacer la creciente demanda de China y de otros países por baterías de litio.
El país está impaciente por monetizar la creciente demanda por litio. Expertos dicen que los precios al contado por tonelada del metal se han más que duplicado a 25 mil dólares, desde menos de 10 mil dólares en 2015.
La lluvia y otros desafíos naturales, junto con complicaciones en la ejecución de proyectos, han obstaculizado las operaciones estatales. Empresas extranjeras con más experiencia podrían verse disuadidas por el gobierno de izquierda del presidente Evo Morales, cuyas políticas intervencionistas en otros sectores han molestado a grandes corporaciones y han hecho que otras empresas sean renuentes a invertir en el futuro, dijeron analistas.
Bolivia esperaba que su proyecto en Uyuni, el salar más grande del mundo, produjese 40 toneladas por mes de carbonato de litio para 2011. Nueve años y 450 millones de dólares después, el proyecto está produciendo solo 10 toneladas por mes. En el resto del triángulo del litio de Sudamérica, Chile produce 70 mil toneladas por año y Argentina 30 mil.
La producción global es de unas 230 mil toneladas. Bolivia vendió exportaciones a precios muy por debajo del mercado, dijo un empleado de la estatal de litio YLB, para asegurar participación.
