La economía de Japón creció dos veces más rápido que lo estimado originalmente en el tercer trimestre gracias a un gran gasto empresarial y a unas exportaciones boyantes, lo que apoya las recientes señales del banco central que apuntan a que dejará atrás su política monetaria usada en momentos de crisis.
La tercera economía más grande del mundo creció un 2.5% interanual en el periodo julio-septiembre, según datos divulgados ayer, superando fácilmente las previsiones y una lectura preliminar que mostró una expansión del 1.4%.
Las mejores cifras de crecimiento se vieron reforzadas por una importante mejora en el gasto de capital, impulsado en parte por un aumento en el turismo después de que el gobierno simplificara este año los requisitos para obtener visados.
También marcan siete trimestres consecutivos de expansión, la mejor racha de crecimiento ininterrumpido desde 1994.
“Se puede decir que el ‘Abenomics’ está funcionando bien y produciendo resultados. La política monetaria está contribuyendo al crecimiento nominal”, dijo Hiroshi Miyazaki, economista sénior de Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities, en referencia a las agresivas políticas de estímulos introducidas por el primer ministro Shinzo Abe desde que llegó al poder.
“Las revisiones de los últimos datos muestran que el gasto fiscal del gobierno tuvo un impacto mayor de lo que se pensaba anteriormente. La reforma estructural que ha tenido el impacto más obvio es permitir que más turistas visiten Japón”, agregó.
Otros datos revelados ayer mostraron que los salarios reales aumentaron un 0.2% en octubre en Japón, en su primer aumento desde diciembre de 2016.
