Reguladores federales estadounidenses están investigando más de 100 quejas de problemas con los frenos en camionetas tipo picop y SUV de General Motors.
El defecto afecta a unos 2.7 millones de vehículos, pero los reguladores no descartan que la cifra aumente en los próximos días.
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (Nhtsa, por sus siglas en inglés) informó que una bomba de frenos usada en esos vehículos puede deteriorarse, haciendo más difícil y largo el frenado.
La agencia dijo que tiene 11 quejas de usuarios, que incluyen nueve choques y dos heridos.
La investigación cubre las camionetas Chevy Silverado y GMC Sierra modelos de 2014 a 2016, además de las SUV Chevrolet Suburban y Tahoe, GMC Yukon y Cadillac Escalade.
La agencia determinará cuán a menudo ocurren los problemas y si es necesario que sean retiradas de circulación para someterlas a una reparación gratuita.
GM está monitoreando las quejas sobre los frenos y está colaborando con la agencia para evaluarlas, dijo el portavoz de la Nhtsa Tom Wilkinson.
Cualquier dueño que tenga problemas con el comportamiento de los frenos debe llevarlos a un concesionario de GM o un taller independiente para que sean examinados, dijo Wilkinson, que agregó que la compañía rembolsará los costos de cualquier reparación en Estados Unidos.
Se desconoce si el fabricante estadounidense puede recibir una multa por los desperfectos que han presentado sus modelos con el sistema de freno.