Tuvieron razón cuando pronosticaron un 2016 “fantástico” de Brasil y fantásticamente malo de Turquía. Ahora, dicen que México constituye una oportunidad de compra potencialmente grande.
Los bonos locales del país están baratos, dicen Pierre-Yves Bareau, director de deuda de mercados emergentes de la unidad de administración de activos de JPMorgan Chase & Co., y Zsolt Papp, el administrador de la cartera de clientes de la empresa.
La caída de los precios elevó el rendimiento de los bonos con vencimiento en 10 años al valor más alto en los mercados emergentes respecto a la deuda estadounidense después de los de Indonesia.
La diferencia es de más del doble que la de Malasia, con la cual México comparte una calificación crediticia A3 de Moody’s Investors Service, la cuarta nota más baja con grado de inversión.
El año que viene, México podría beneficiarse mucho, siempre y cuando tenga la alianza justa con Estados Unidos y tome las medidas apropiadas, dijo Bareau, quien administra 43 mil millones de dólares, en entrevista desde su oficina en Londres.
El banco central de México elevó 2.5 puntos porcentuales las tasas de interés en 2016, la mayor alza entre el grupo de 20 países, para defender una moneda que se hundió y llegó a un récord en noviembre.
El peso, que ya había sido golpeado por el referendo del Reino Unido de abandonar la Unión Europea, se desplomó tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses, por la preocupación de que él anule o renegocie un acuerdo comercial entre los dos países.
