Jorge Arango Arias, el nuevo ministro de Desarrollo Agropecuario, es un hombre de ciudad que con los años aprendió los valores del campo.
Tiene 71 años y desde los seis años su padre lo llevaba de paseo por la campiña.
El odontólogo y hoy ministro designado recuerda en particular la finca de sus padres en Vista Alegre, Arraiján, dedicada a la ganadería y producción de cerdo.
El sector agropecuario lo conoce de antemano. Es el mayor productor de cerdos del país y propietario de la Compañía Agrícola Industrial, S.A. (Caisa), la primera empresa de porcicultura en Panamá y la segunda más grande de Centroamérica. Cría pollos, produce huevos y tiene la mayor siembra de aguacates en el país.
Acostumbrado a bregar desde el lado empresarial, Arango tendrá que lidiar con un sector en crisis plagado de importaciones que han desplazado al agricultor local, resolver problemas sanitarios y aumentar la producción de alimentos.
Arango recibe el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) sin dinamismo y con proyectos inconclusos. Su propuesta es gestionar inversiones por mil millones de dólares en dos años, y así reactivar al sector.
¿Cómo lo convenció el presidente electo Juan Carlos Varela para asumir el reto?
Es probablemente la decisión más difícil que he tenido en mi vida. Pero el señor Presidente me compromete al ver lo entregado que está en devolverle al sector agropecuario el valor que debe tener. Si el Presidente no te ayuda, esto es por gusto; puedes traer al ministro que tú quieras, la última decisión en el país la tiene el Presidente.
A su juicio, ¿cuál es el principal problema del sector?
Producir y no poder vender. Porque algunos comerciantes y supermercados se han dedicado a tener influencias políticas para importar cuando está saliendo la cosecha local.
¿Qué hará con esas importaciones en época de cosecha?
El problema [resolverlo] debería ser sencillo, si hay buena voluntad política. Que cuando le diga al Presidente: ahora no puede entrar arroz, no entre arroz. Si dentro de dos meses sale la cosecha y falta arroz, se trae. Esto será así hasta que nosotros volvamos a ganar ese terreno.
¿Cuál es su compromiso?
Hay tres cosas en las que nos comprometimos. La primera es garantizar la seguridad alimentaria del país; la segunda, lograr la soberanía alimentaria y la tercera es devolverle al interior y a sus habitantes el bienestar social que se merecen. Solo así se podrá detener la migración de los muchachos hacia los centros urbanos.
¿Cuánto necesita para reactivar al agro?
Si aquí se pudo gastar $800 millones en una cinta costera tres, que no sirve para nada, yo espero más de mil millones de dólares para restablecer al sector agropecuario en los primeros dos años.
¿Qué tiene en contra el sector?
La producción del país tiene dos componentes en su contra.
Cada vez producimos menos y los industriales panameños ya se cansaron del exceso de importaciones y están vendiendo sus empresas. Se vendió la leche, el café, el pan... todo está en manos de extranjeros. Esto es la consecuencia de los últimos 30 años de Gobierno. Han abandonado totalmente la producción nacional. Tanto agrícola como industrial.
¿Cuál es su meta a corto plazo?
Ser autosuficientes en la producción de alimentos. Tenemos todo el potencial, la gente y las tierras para lograrlo. El mito era que todo lo que se producía en el país era más barato afuera. Pero se ha demostrado, con las manos de ciertos comerciantes, que sale más caro importar alimentos. Es hora de que los consumidores empecemos a apreciar lo nuestro.
¿Su primer proyecto a corto plazo?
El primer proyecto que presentaré en Gabinete consiste en una reestructuración absoluta del Instituto Nacional de Agricultura, ubicado en Divisa. Tendrá un costo de 22 millones de dólares. La edad promedio de los funcionarios del Mida es 57 años. Hay un montón de jubilados que siguen trabajando y no se les da play a los muchachos. No será fácil, muchos de los que son mis amigos van a dejar de serlo, pero hay una meta mucho más allá que hay que cumplir y es la seguridad alimentaria de este país.
¿Cómo hará para que los jóvenes se interesen por el campo?
Dándoles buenas instalaciones, garantizándoles buenos trabajos, haciendo que la actividad sea rentable como sucede en otros sectores de la economía del país.
¿Qué opina de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa)?
Es una institución autónoma que se creó para importar alimentos. Una dirección que pertenecía a Cuarentena Agropecuaria y que pasó de 25 funcionarios a una autoridad de 310 colaboradores que cuesta 300 mil dólares mensuales en pago de salarios.
¿Reestructurará al Mida?
Totalmente. El Mida y todas sus instituciones. No vamos a llegar a desmantelar todo de una vez porque sería acabar con la experiencia. Hay que cambiar leyes, hay que fusionar instituciones, hay que acabar con la burocracia. Tenemos un Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA) bastante inoperante con una cartera morosa horrorosa. Por años esta institución ha sido un botín político.
En dos años revaluaré lo que he estado haciendo, y si no hay resultados el primer viejo que sale soy yo.
¿Desaparecerá el BDA (Banco de Desarrollo Agropecuario)?
Esta institución podría fusionarse con el Banco Nacional de Panamá, que tiene una banca agropecuaria de excelencia. Con esto se ahorraría una fortuna y es plata que se le puede dar a los productores.
¿Se distorsionó la función para la que fue creada el Instituto de Mercadeo Agropecuario?
El IMA se convirtió en el instituto de mercadeo de productos importados, manipulado por la Presidencia. Esta institución será reestructurada y se tendrá un compromiso con los productores para comprarle toda su cosecha. No se va a dejar de importar [automáticamente] porque de la noche a la mañana no podemos desabastecer al país. La guerra de la soberanía alimentaria consiste en quitarle cada vez más campo a las importaciones. El IMA subsidia a productores extranjeros en detrimento del sector local. Las jumbo ferias y jumbo tiendas hay que analizarlas muy bien porque se han prestado para vender productos importados.
¿Qué proyectos usted retomará en el Mida?
En la institución hay planes buenísimos como las cadenas agroalimentarias que fracasaron en esta administración porque los industriales, comerciantes, distribuidores y productores llegaban a un acuerdo que luego era cambiado por el Ejecutivo.
¿Qué pasará con el sistema de riego de El Valle de Tonosí?
Es un proyecto superambicioso, necesario y complicado. El obstáculo es que no se ha hablado con la verdad a los dueños de las tierras que serán inundadas.
¿Qué mensaje le envía a los productores?
Aquí todos tenemos que poner de nuestra parte. La gran ventaja, y por la cual yo acepté el cargo, es que estamos saliendo de un Presidente fiel creyente en que había que importar todo y acabar con el agro para entrar con un nuevo mandatario que protegerá al panameño.
¿Su agenda en los primeros 100 días?
Tengo que salir a vender las ideas con las cuales venimos. Yo creo que no hay que definir más políticas agropecuarias. La solución está en cumplir las que se tienen.
¿Cómo convencerá a los que dejaron la actividad para que regresen?
Dándole seguridad a los productores para que regresen al campo. Que su siembra se les va a comprar, que sus productos no competirán con alimentos importados cuando salen sus cosechas. Para eso necesitamos mucha credibilidad porque son muchos años diciéndonos mentiras.
¿Qué lo haría renunciar a su cargo?
El no tener el respaldo del Presidente y del Gabinete. Necesito apoyo económico y moral para pararnos firmes cuando vengan los problemas.
Trayectoria profesional
Graduado en odontología de la Universidad de Costa Rica, en 1966.
Obtuvo una maestría en ortodoncia de la Universidad de Oregón, Estados Unidos.
A los 32 años de edad lo eligen decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá.
En 1978 compra la Compañía Agrícola Industrial, S.A. (Caisa).
