Uno de los consejos que dispara el costarricense Marco Vinicio es que “cualquier cosa bien mercadeada puede lograrlo en China”. Sin embargo, para llegar al éxito en un mercado tan inmenso como el chino hay varias instancias previas e inexorables.
Para empezar, dirá el exembajador de Costa Rica en China ante un salón lleno de empresarios panameños, es fundamental conocer la cultura y las costumbres de este país milenario, pragmático, fiel aliado del papeleo y la burocracia.
“El chino es muy burocrático. En el sector público hay que llenar una serie de requisitos, algo que puede ser lento, hasta abrumante”, advierte Vinicio, cuyo país tiene relaciones diplomáticas con China desde hace 10 años, cinco de ellos con un tratado de libre comercio vigente.
Panamá y China establecieron relaciones diplomáticas el pasado mes de junio, y las autoridades locales aspiran a iniciar las negociaciones de un acuerdo comercial en un año.
La experiencia costarricense, que junto a Panamá ya son los únicos países de la región con lazos con China, enseña que las frutas tropicales y el café tienen buenas oportunidades en un mercado de mil 300 millones, y que la logística para aterrizar allí plantea todo un reto.
Marco Vinicio
Exembajador de Costa Rica en China
El desafío no es solo poner el producto en suelo chino, sino tener quién lo reciba: “A pesar del tratado, no siento tanta transparencia en las aduanas chinas. Depende mucho de por cuál aduana se ingrese. Muchas veces es importante contar con un importador que conozca los tejes y manejes, y en el que se pueda tener confianza”, explica el actual presidente de la Unión Costarricense de Cámaras. Los empresarios panameños, invitados por el Consejo Nacional de la Empresa Privada, escuchan atentos y toman apuntes.
“En un mercado tan grande hay importadores y distribuidores. Olvídense de aquello de venderle directo a un supermercado”, agrega el exfuncionario.
El expositor indica que el año pasado 106 empresas costarricenses exportaron 164 artículos a China.
Dicho esto, agrega que el empresario chino respeta mucho a quien, interesado en hacer negocios, toma un avión y va a conocer el país que se encamina a convertirse en la primera potencia mundial.
Y lo mismo sucede en el sentido opuesto. Aquel que invite a Panamá a un empresario chino tendrá más éxito del que no. Ver y tocar lo que va a comprar es determinante para el asiático.
“El turismo es clave. En Costa Rica eso nos permitió que mucho inversionista viniera como turista y luego regresara al país como inversionista”, enseña Vinicio.
La tramitología y los procesos para enviar un producto a China es complejo. Por más que su planta cumpla con regulaciones internacionales, las autoridades chinas enviarán a sus inspectores a evaluarla antes de tomar cualquier decisión.
En el caso de la piña costarricense, que es reconocida mundialmente, China demoró tres años en enviar a sus funcionarios a hacer la inspección de rigor: la lista de espera de países que quieren ingresar al gigante asiático es extensa.
Pero cualquier iniciativa empresarial, continúa Vinicio, tendrá poco éxito si se trabaja de manera individual. Dice que sin alianza público-privada no se aterriza en China.
