El precio de pescados como el pargo, la cojinúa, la corvina y el robalo, cuya demanda aumenta con la llegada de la época de la Cuaresma, se podría incrementar entre 15 centésimos y un dólar la libra. Así lo estiman vendedores del Mercado de Mariscos de ciudad capital, que esperan una temporada de fuerte consumo de productos del mar, dada la tradición católica de abstenerse de comer carne cuando se acerca la conmemoración de la muerte de Jesucristo.
La libra de pargo blanco se vendía el viernes de la semana pasada en $1.75; la cojinúa en $2.00; mientras que la de pargo rojo, corvina amarilla y el robalo en $2.50.
Estos pescados costaban entre 25 centésimos y un dólar más para esta misma fecha del año pasado en el mismo centro, según el Instituto de Mercadeo Agropecuario.
Las condiciones climatológicas de las últimas semanas han permitido una buena pesca y el consecuente aumento de la oferta ha generado unos precios más favorables para los clientes en comparación con el año anterior.
La vendedora Betty Wilson, que tiene 45 años en la actividad de venta de mariscos, dijo que el precio de los pescados y mariscos suele incrementarse porque empiezan a escasear por la alta demanda. Esta vendedora señala que la temporada “de guardar” para los católicos hace que este producto se eleve entre 15 y 50 centésimos.
En el juego de la oferta y la demanda, el precio final también vendrá determinado por la cantidad de embarcaciones que se lancen a la mar. De darse una situación extrema marcada por algún fenómeno climático que limite la oferta o por un aumento sustancial de la demanda, los comerciantes de mariscos aseguran que la libra de pescado podría encarecerse hasta un dólar por encima del precio actual.
Hasta el momento no hay escasez en los productos marinos y hay bastante pescado para el consumo nacional, señaló por su parte Manuel Fuentes, con casi 20 años como vendedor. Solo los camarones escasean porque se encuentran en período de veda, por lo que su precio está entre $5 y $6 la libra.
Especialistas en nutrición consideran que el pescado es un alimento importante en la dieta de la población panameña por su alto valor nutricional, ya que proporciona proteínas, minerales y ácidos grasos como el omega 3, entre otras propiedades. No obstante, su precio impide que sea consumido ampliamente entre los ciudadanos, a pesar de que Panamá está bordeado por dos mares.
Pese a esta realidad, Panamá es considerado uno de los países con más alto consumo de pescado de la región, con un promedio de 13 kilogramos por persona por año, mientras que su producto interno bruto pesquero asciende a más de 220 millones de dólares por año (2015), según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
