Las fuertes lluvias que cayeron durante el fin de semana en Argentina podrían causar una pérdida de 70 mil hectáreas en la superficie sembrada con trigo 2017/18, que suma un total de 5.35 millones de hectáreas, dijo el la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
De concretarse, las pérdidas se agregarían a las 80 mil hectáreas que fueron implantadas con el cereal y que ya no serán recolectadas debido a las inundaciones y exceso de humedad generadas por las importantes precipitaciones que desde el mes pasado afectan al país sudamericano, agregó la bolsa.
Argentina es un importante exportador mundial de trigo, pero el clima está generando serios inconvenientes para sus agricultores que, según la entidad, sembraron 150 mil hectáreas de trigo menos que las que habían previsto inicialmente, debido a los efectos de las cuantiosas lluvias.
El mes de agosto se caracterizó por mayores lluvias, las cuales superaron el doble de sus medias en muchas áreas, y han traspasado los límites habituales, ganando terreno sobre el oeste bonaerense y afectando a buena parte de la pampa.
Si bien el estado de los caminos y el exceso de humedad impide el acceso de los productores a los lotes para cuantificar el área afectada, las pérdidas tentativas alcanzarían las 150 mil hectáreas para la campaña 2017/18, dijo la bolsa en su reporte semanal de cultivos.
Las regiones productivas más afectadas por las lluvias son el sur, centro y oeste de la provincia de Buenos Aires, el principal distrito triguero de Argentina.
Con respecto al maíz 2016/17, la bolsa dijo que las precipitaciones dificultaron la recolección de los últimos lotes del cereal, cuya cosecha alcanzaría un récord de 39 millones de toneladas.
Hasta el jueves, a los productores de Argentina -el tercer exportador mundial del grano- solo les faltaba recolectar 1.9 puntos porcentuales del total de los 5.1 millones de hectáreas que fueron implantados con maíz de uso comercial, señaló en su informe la bolsa.
