La economía británica terminó 2017 mejor que lo esperado, pero avanza con lentitud dada la aceleración global.
La expansión de 0.5% en el cuarto trimestre superó el pronóstico de 0.4% de los economistas consultados en una encuesta de Bloomberg.
El crecimiento anual se desaceleró a 1.8%, el más débil en cinco años, en tanto consumidores y empresas sintieron las repercusiones de la votación de 2016 a favor de abandonar la Unión Europea.
Si bien la economía ha tenido un desempeño mejor de lo que pronosticaban algunos antes de la votación por el brexit – el crecimiento en el cuarto trimestre fue el más fuerte en un año-, el Reino Unido no logró acoplarse al ascenso mundial que impulsa a sus pares del Grupo de los siete.
Las estimaciones sugieren que el país está muy rezagado respecto de Alemania y Estados Unidos (EU), mientras que el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, destacó que el brexit le ha costado a la economía decenas de miles de millones de libras en producción perdida.
El crecimiento del año pasado fue una “particular decepción dada la rápida mejora de la economía mundial”, dijo Suren Thiru, responsable de economía de las Cámaras Británicas de Comercio.
Como ejemplo de cuán venida a menos está Gran Bretaña, el Fondo Monetario Internacional elevó sus pronósticos para casi todas las grandes economías excepto el Reino Unido, cuyo crecimiento alcanzará, según sus previsiones, 1.5% este año y en 2019.
Los economistas encuestados por Bloomberg son aún más pesimistas, ya que esperan que el crecimiento se desacelere a 1.4% en ambos años, en tanto el nivel de vida sigue presionado como consecuencia de una mayor inflación inducida por la libra.
