Una publicación del diario brasileño Folha de Sao Paulo reveló ayer la cercana relación de empresas de construcción, entre las que se encuentra Odebrecht, con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Según el rotativo, casi la mitad de los viajes realizados por el expresidente después de abandonar el Gobierno fue financiada por las constructoras, que tienen grandes intereses en los países a los que viajó Lula.
Dice el diario que desde 2011 Lula visitó 30 países, principalmente en América Latina y África. Uno de sus destinos fue Panamá.
Lula visitó el país en mayo de 2011 invitado por Odebrecht. Recorrió las obras de la constructora acompañado por el presidente Ricardo Martinelli y medio Gabinete. Cuenta la publicación que, además, el director de Odebrecht en Panamá ofreció una cena en su casa a Lula, Martinelli y los ministros de Economía, Obras Públicas y Asuntos para el Canal. Allí Da Silva se habría comprometido a llevar tres pedidos a Dilma Rousseff, actual presidenta de Brasil: mayor presencia de Petrobras en Panamá, un encuentro entre ministros de los dos países y el establecimiento de un centro de mantenimiento de Embraer, fabricante de aviones.
Esta visita se produjo poco después de que el Ministerio de Obras Públicas, entonces liderado por Federico José Suárez, adjudicara a Odebrecht dos contratos del plan de reordenamiento vial por cerca de $950 millones. Uno de ellos es la cuestionada interconexión entre las avenidas Balboa y de los Poetas.
El trato dispensado por Odebrecht a los políticos brasileños no es desconocido en el istmo. Cuando se estaba fraguando la licitación de contrato para la construcción del Metro de Panamá, Martinelli y el vicepresidente Juan Carlos Varela hicieron un recorrido por el metro de Lisboa, invitados por Odebrecht, antes de una cumbre de jefes de Estado en Portugal.
Odebrecht se hizo con ese contrato en alianza con la española FCC Construcción. Es el más importante en una cartera de proyectos de más de $4 mil 200 millones.