El presidente francés, Emmanuel Macron, dedicó la segunda jornada de su visita de Estado a China a asuntos comerciales, con la esperada firma de medio centenar de acuerdos y de contratos en diferentes sectores.
Francia busca reequilibrar sus relaciones comerciales con China, que genera su mayor déficit exterior, 36 mil millones de dólares en 2016, y le reclama más reciprocidad en la apertura de los mercados.
Durante esta visita, París aspira a obtener un mejor acceso al mercado chino para sus productos agrícolas y agroalimentarios, así como para sus bancos; concluir ventas de Airbus y de motores Safran y hacer avanzar un enorme contrato para Areva sobre el equipamiento de una planta de procesamiento de residuos radioactivos.
Macron llegó a China con unos 50 dirigentes de empresas, entre ellos los de Areba, Airbus, Safran y la eléctrica EDF. A cambio, París espera animar las inversiones chinas en Francia, en tanto sean creadores de empleo y de crecimiento para nuestros países y se inscriban en asociaciones equilibradas y a largo plazo, según el Elíseo.
Estas inversiones siguen aumentando 7 mil 200 millones de dólares a finales de 2016, contando las de Hong Kong, pero están muy lejos de las inversiones francesas en China, 39 mil 600 millones de dólares. Hay que estructurar un mayor acceso al mercado chino; permitir las inversiones chinas en Francia, declaró el jefe de Estado francés.
