Debajo del lago Gatún, principal fuente de agua del Canal de Panamá, se encuentra un negocio que puede generar millones de dólares. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) lo sabe e intenta sacarle provecho de forma directa e indirecta.
El potencial de madera comercial debajo del lago artificial está valorado en millones de dólares, y lo más importante es que su explotación contribuye con el medio ambiente, a través de la reducción de emisiones de metano. La descomposición del bosque que quedó debajo del lago genera gases contaminantes para el ambiente. A la vez, la extracción de la madera de estos bosques sumergidos eleva la capacidad de almacenamiento de agua para el funcionamiento del Canal que está en su fase de expansión.
El negocio ha sido otorgado por la ACP a la empresa Ardan International Group, de capital canadiense, que tiene derechos sobre 18 mil 600 hectáreas de bosque que quedaron bajo el agua, debido a la construcción del Canal.
La empresa dice que ha invertido más de un millón de dólares en sierras y otros equipos especiales para poder cortar la madera que está bajo el agua.
La autoridad se prepara para otorgar nuevas concesiones en el área. Para la ACP, el provecho económico es de dos vías: cobra 110 dólares por hectárea entregada en concesión y también pretende vender en el mercado internacional bonos por reducción de emisiones.
PROBLEMAS
Pero la empresa Ardan International ha denunciado que enfrenta problemas para poder iniciar la exportación de la madera que está sacando debajo del agua del lago Gatún.
La empresa dice haber sacado ya cientos de metros cúbicos de madera de árboles como guayacán, quira, nazareno, níspero y cedro espino. Pero la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) no les ha concedido el permiso para que la madera pueda ser exportada. Jan Masek, presidente de la compañía, dijo que han cumplido con el pago de los permisos y trámites, pero le ha tomado más de un año de espera. Esto, mientras los cinco años de concesión están corriendo.
El empresario explicó que la razón de la concesión fue la de poder exportar la madera que no es de un bosque vivo, sino por el contrario, se está contribuyendo con el ambiente.
La administradora de la Anam, Ligia Castro, señaló que la norma que regula la exportación de madera no hace distinción entre los bosques vivos y los sumergidos. "Ellos deben darle algún tipo de procesado para que la puedan exportar", recalcó Castro.
"Hemos tenido que vender parte de la madera que ya tenemos a empresas locales, pero el precio no es justo por la competencia de madera que sí es cortada de forma ilegal en los bosques del Darién. El precio local es apenas de 2.70 dólares el pie; mientras que en el extranjero es de siete dólares", dijo Masek.
NUEVA SOCIEDAD
Ardan International también ha iniciado un proyecto con la comunidad kuna de Darién, para comenzar también la extracción de la madera que se encuentra sumergida dentro del embalse de la hidroeléctrica Bayano.
La comunidad kuna ha aceptado la sociedad, pero a cambio de que las ganancias sean repartidas mitad y mitad.

