FINANZAS PúBLICAS

Marcada diferencia en proyección de ingresos

Marcada diferencia en proyección de ingresos
Marcada diferencia en proyección de ingresos

Las principales discrepancias entre la nueva y la pasada administración en el proceso de transición se centraron en las finanzas públicas.

Mientras que las nuevas autoridades señalan que la información suministrada no era suficiente, la saliente asegura que se compartió todo el detalle disponible sobre la situación de las cuentas públicas.

Sí coinciden en la existencia de un desbalance fiscal mayor al esperado, provocado principalmente por una inferior recaudación. No obstante, las estimaciones sobre ese desequilibrio tienen marcadas diferencias. Tanto es así, que la proyección de déficit de 2019 presentada por el ministro de Economía, Héctor Alexander, es $814 millones superior al último cálculo planteado por el equipo que lideró Eyda Varela de Chinchilla.

La principal diferencia radica en la proyección de los ingresos corrientes. Mientras que la administración pasada preveía unos ingresos corrientes de $9,205 millones, la actual rebajó el pronóstico hasta $8,371 millones, es decir, $834 millones menos.

Si se cumple la nueva estimación, los ingresos corrientes del gobierno central serían inferiores a los registrados en 2018, año con una huelga de la construcción de un mes, y en 2017.

Las últimas cifras preliminares publicadas en la web de la Dirección General de Ingresos datan del mes de marzo, es decir, la entidad tiene un retraso de tres meses en la publicación de estadísticas. El primer trimestre registró un comportamiento negativo, con una caída en los ingresos corrientes de 5.4% en comparación con el mismo periodo de 2018.

Según información manejada en la transición, los resultados de abril y mayo también fueron negativos, pero en junio se habría registrado un repunte que causaría cierto alivio en las cuentas públicas.

En su informe de rendición de cuentas, la exministra Varela de Chinchilla dijo que la menor recaudación se podría explicar por la posposición de pagos por parte de los contribuyentes en el periodo electoral; por el efecto de huelga de la construcción de 2018, reflejada en impuestos sobre la renta de persona jurídica; y por el aumento de contribuyentes omisos, aquellos que declararon el año anterior y no lo hicieron este ejercicio.

Además, la exministra explicó que en la segunda mitad del año se suele recibir el 65% de la recaudación anual. En diciembre, el Tesoro recibe los dividendos del Canal de Panamá, que han mantenido una trayectoria ascedente en los últimos años, especialmente desde que entró en operación el tercer juego de esclusas.

El comportamiento de los ingresos en esta segunda mitad del año determinará cuál de las dos administraciones hizo un pronóstico más acertado y qué tan grande es el déficit fiscal, que habrá que financiar con el incremento de la deuda pública.

La administración actual adelantó que si no se toman medidas de ajuste el déficit llegaría a 3.8% del producto interno bruto, mientras que la saliente había apuntado a un déficit de 2.6%.

En ambos casos se estaría superando el límite de 2% establecido en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal.

Edición Impresa