Brasil recibió más inversión extranjera directa de lo que esperaban los analistas por cuarto mes consecutivo, en el marco de apuestas a la recuperación de la principal economía de Latinoamérica.
La inversión extranjera directa en Brasil ascendió en enero a $11 mil 500 millones, abarcando varios sectores, impulsada por el sector de la energía, informó el banco central.
“Ya estamos viendo algunas señales de que nuestras estimaciones de inversión directa para este año son conservadoras”, dijo Tulio Maciel, jefe del departamento de investigaciones económicas del banco central.
El banco maneja una proyección de $75 mil millones en inversión extranjera directa para 2017.
El presidente Michel Temer ha impulsado políticas más favorables para el mercado desde que asumió el mando del país tras una prolongada inestabilidad política y tras la pérdida de la calificación de grado de inversión en 2015.
Los legisladores han comenzado a mejorar las cuentas fiscales del país y a abrir sectores como la infraestructura y la energía al capital extranjero.
Aún así, el estancamiento económico ha durado más de lo que muchos analistas preveían y continúa la incertidumbre en torno a una investigación en curso sobre corrupción, que podría desestabilizar a gran parte de la actual base de apoyo de Temer.
