Los medios de comunicación y creadores, por un lado, y los gigantes de internet y militantes de la libertad de internet, por otro, libran una feroz batalla en torno a la directiva europea que pretende modernizar la ley de los derechos de autor en plena era digital.
Es una batalla muy intensa, agresiva porque hay muchísimo dinero en juego, resume Olivier Hoedeman, de la oenegé Corporate Europe Observatory, que estudia la influencia de los grupos de presión en la UE.
El objetivo de la reforma, propuesta en 2016 por la Comisión Europea, es modernizar el derecho de autor en la era de internet.
El propósito es incitar a las plataformas como YouTube, a pagar mejor a los creadores de contenidos (artículo 13), así como a crear un nuevo “derecho afín” para los editores de prensa (artículo 11), para que los diarios o agencias, como la AFP, puedan recibir una remuneración por la reutilización en internet de su producción.
Se han creado dos frentes: por un lado, los creadores y la prensa, en busca de ingresos; y por otro, una alianza inesperada entre los gigantes de internet que temen que se cuestione su modelo de negocio, y los militantes de internet que consideran el texto como una amenaza para la libertad en la web.
