A pesar de que la carne de res tiene un sitio importante en la dieta del panameño, su consumo ha disminuido.
Según cifras de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan), el consumo per cápita interanual de carne de res deshuesada pasó de 13.6 kilogramos a 13.3 kilogramos.
La caída en la producción interna, las importaciones y el control de precios han generado un desequilibrio en el mercado, afectando principalmente a los consumidores, productores y comerciantes, asegura Euclides Díaz, secretario ejecutivo de Anagan.
“A pesar de que la producción de carne de novillos aumentó, la de vaca disminuyó, lo que ha hecho que el rendimiento interno se mantenga al mismo nivel”, dijo.
Otro factor que incide son las importaciones. “La entrada de carne congelada al país ha provocado una caída en el precio de compra del ganado en pie. El año pasado se pagaba a $2.20 el kilogramo, pero ahora se paga a $2.00, sin que esta reducción se vea reflejada en el precio al consumidor”, dijo el ganadero.
Rivera, comerciante del mercado San Felipe de Nery.
En un recorrido llevado a cabo por este diario se pudo comparar los precios de cuatro tipos de cortes que históricamente forman parte de la canasta cotidiana de muchos consumidores: bistec picado, rincón, falda y pulpa negra.
El kilogramo de bistec picado se vende entre $7.05 y $14.59; el rincón, entre $8.99 y $15.68 el kilogramo; la falda, entre $7.40 y $11.34; y la pulpa negra se encuentra entre $8.90 y $14.99.
Son cortes que soportan, a través de alzas de precios, la carga de la regulación de precios vigente desde hace cuatro años aplicada en los cortes más económicos.
El control de precios incluye productos como babilla, bistec de cinta con hueso, carne molida y jarrete. Pero las reses se sacrifican y se venden enteras. Entonces, si la producción sigue al mismo nivel y aumentan las importaciones, los matarifes castigan el costo de otros cortes que no están regulados, explican los ganaderos.
Rivera, un comerciante del mercado San Felipe de Nery, certifica que desde el año pasado hay una tendencia a la baja en la comercialización de los cortes.
“El año pasado se sacaban cinco reses por semana, actualmente se sacan solo tres”, dijo.
En este centro de venta en el que se consigue desde carne de cerdo hasta frutas, se pueden adquirir diferentes tipos de carnes a precios más bajos que en los supermercados y en las tiendas. Los cortes de primera están, en promedio, en $7.26 el kilogramo, mientras que la carne de segunda se oferta a un promedio de $6.60 el kilo. Lo más vendido son los cortes frescos de segunda, asegura el vendedor minorista.
En el mercado popular solo se comercializan distintos tipos de cortes de carne de res nacional. El mayor consumo se genera desde los hoteles, restaurantes y dueños de fondas, asegura el comerciante.
