En una economía que en el mejor de los casos está creciendo a un ritmo moderado, el mercado laboral de Estados Unidos sigue reluciendo.
El crecimiento de las nóminas superó los pronósticos en cinco de los últimos siete meses, con lo cual el aumento promedio para 2017, de 184 mil puestos de trabajo, queda casi a la par de los 187 mil del año pasado y por encima de los niveles típicos para los ocho años de expansión.
Los analistas casi no proyectan una reducción de ese ritmo para las cifras de agosto que se publicarán hoy, esperan un crecimiento del empleo de cerca del doble de lo necesario para mantener firme la tasa de desempleo a largo plazo.
La demanda sostenida de trabajadores —subrayada por un número récord de puestos vacantes— está reduciendo el desempleo e incluso atrayendo a los estadounidenses que no estaban buscando trabajo activamente.
Lo que es más importante, la fuerte racha de contrataciones desafía una suposición generalizada en los pronósticos hechos a fines del año pasado: de que a medida que la economía se aproximase al llamado “pleno empleo”, le faltarían trabajadores, lo cual provocaría una reducción de las nóminas.