Gonzalo no es aficionado a la literatura. Él tiene 16 años y prefiere el fútbol. Sin embargo, aprovechó la III Feria Internacional del Libro, que se inauguró este miércoles, para comprar un ejemplar sobre estadísticas de los mundiales.
Es que el libro es un bien que se adapta a todos los gustos y edades.
En Panamá, los libros escolares tienen un mercado cautivo de casi 800 mil estudiantes, que compran 750 mil libros al año y que representan solo para el Grupo Editorial Santillana un ingreso de 225 mil dólares. En este segmento, la Editorial Norma distribuye 200 mil textos.
En el país también hay lectores con intereses literarios, espirituales, de autoayuda, gerenciales y de orientación financiera. De ese segmento, Norma vende entre 40 mil y 50 mil unidades al año, informó Abdiel Miranda, jefe de Ventas y Mercadeo de la empresa. Santillana, en tanto, comercializa 280 mil libros de enseñanza en español e inglés, dijo su gerente Luis Alonso González. Según él, el mercado panameño de libros goza buena salud y está en pleno desarrollo. Santillana domina el 15% del mercado local, que mueve 1.5 millón de dólares, con sus cuatro sellos: Alfagura (literatura), Aguilar (educación financiera), Taurus (filosofía) y Alama (espiritualidad). El empuje de este negocio se debe, en parte, a las importantes inversiones que han hecho en los últimos años las librerías Exedra Books y El Hombre de la Mancha. Esta última tiene seis sucursales en la ciudad de Panamá y tres en el interior del país.
