La Reserva Federal (FED) de Estados Unidos abrió ayer una reunión de política monetaria de dos días tras la cual los mercados esperan que anuncie la tercer alza de las tasas de interés en el año.
La FED delibera con la inflación en ascenso y la economía en crecimiento. Pero también bajo la sombra del presidente Donald Trump, que rechaza aumentar los intereses por considerar que contrarrestan los beneficios económicos de su rebaja de impuestos y, además, se lanzó una guerra comercial contra China.
En su reunión del mes pasado, los miembros del comité de política monetaria de la FED dijeron que sería apropiado subir pronto las tasas y señalaron la intención de elevarlas en 0.25%
Los mercados a futuro estimaban en 94.4% la posibilidad del aumento de las tasas. Un pequeño, pero creciente número de inversores, casi el 6%, apuesta a que el incremento llegue a 0.50%
Funcionarios de la FED actualizarán también sus pronósticos de inflación y tasas, así como los de otros influyentes indicadores.
Desde la reunión anterior de la FED, la creación de empleos y los datos del PIB se mostraron muy saludables, los salarios subieron y la inflación se afirmó. Solo unos pocos indicadores se debilitaron levemente, entre ellos, la actividad industrial y el mercado de viviendas.
John Williams, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, dijo a comienzos de mes que Estados Unidos vivía una economía dorada para indicar que la FED solo precisa hacer aumentos graduales de tasas.
Empero, analistas indicaron que la FED están envuelta en una maraña en complejas cuestiones de corto plazo; entre ellas; una guerra comercial entre Estados Unidos y China.
