Alfa SAB, el conglomerado mexicano que en otra época tuvo ambiciones de convertirse en un gigante de la energía, puso fin a la mayoría de sus actividades petroleras después que el desplome de los precios hiciera difícil generar ganancias.
La compañía, que había invertido en yacimientos en Texas y Perú a través de su división Newpek, dijo que planea deshacerse de los activos, porque no está en condiciones de seguir invirtiendo.
“Nos llevó un tiempo ver que la industria petrolera había cambiado en todo el mundo”, dijo el director financiero de la empresa, Ramón Leal, durante una conferencia telefónica con periodistas. “Los precios mejoraron, pero no lo suficiente como para que nuestras inversiones sean fructíferas”.
Aunque el crudo ha vuelto a superar los $50 el barril en los últimos meses, estos precios aún están muy lejos de los de la primera parte de la década, cuando se mantuvieron constantemente por encima de los $80 y a veces subieron por sobre los $100.
Alfa, cuyos otros negocios incluyen alimentos procesados, autopartes, productos petroquímicos y telecomunicaciones, informó que registró una pérdida neta de $41 millones en el cuarto trimestre, debido a una disminución de las ventas y al impacto relacionado con la depreciación del peso mexicano. Las desinversiones básicamente pondrán fin al plan de la compañía de “convertirse en verdaderos petroleros”, como dijeron los directivos en una ocasión. La oferta de la compañía para reestructurar Pacific Exploration & Production Corp. fue rechazada el año pasado.
