El conglomerado brasileño Odebrecht está apostando a que sus ingresos en México crezcan con un ambicioso plan de inversiones en áreas clave como infraestructura y química, pero de momento dejó por fuera al sector petrolero hasta que se defina el futuro de una reforma energética.
El gigante, que el año pasado reportó ingresos brutos por $41 mil 317 millones, está invirtiendo en México unos $8 mil millones en cinco años.
De ese monto, la mitad está puesta en proyectos en curso, en su mayoría en uno de petroquímica en el estado de Veracruz que arrancó en 2011. Estamos previendo, sí, un crecimiento en México muy fuerte para los próximos años y eso demandará una serie de acciones para que ese crecimiento sea efectivo, dijo el director general de Odebrecht Infraestructura en México, Luis Weyll.
Aunque el ejecutivo no dio cifras actuales ni proyectadas sobre la operación de la empresa en México, dijo que aunque aún los ingresos representan una parte modesta del total del conglomerado, se espera que cada vez más ganen más relevancia.
Brasil, cuna del gigante que tiene presencia en 26 países y más de 175 mil empleados, aportó el 57% de los ingresos brutos totales de 2012, seguido por un 28% de América Latina y el Caribe y casi un 13% de América del Norte, Europa, Asia y Medio Oriente.
Las apuestas en México están principalmente en la planta Etileno XXI que Odebrecht construye en Veracruz y que se espera comience a operar en 2015. Constituye la inversión más grande de la firma fuera de Brasil, de unos $4 mil millones. Etileno XXI es una asociación entre Braskem -en la que Odebrecht tiene casi 39% de las acciones- y la mexicana IDESA.