Siguen afluyendo las malas noticias para los alcistas del gas natural tras demoras a un oleoducto mexicano de $2 mil 500 millones diseñado para ayudar a aliviar el exceso de suministro que hizo caer los futuros a un mínimo estacional de múltiples décadas.
México detuvo la activación del gasoducto Sur de Texas-Tuxpan, que transportaría gas desde el sur de Texas a Veracruz, debido a una disputa con los promotores sobre las tarifas.
La decisión es un gran golpe para los perforadores de esquisto en la Cuenca Pérmica del oeste de Texas, donde los precios del gas se han desplomado por debajo de cero a medida que la producción aumenta más rápido de lo que los conductos pueden transportar.
Los futuros también han perdido, dirigiéndose a la peor caída trimestral desde 2017.
La demora es el último traspié en una serie de contratiempos que han tenido los gasoductos mexicanos, que se han vuelto cada vez más importantes como válvula de alivio en el suministro de esquisto americano.
En lo que va del año, casi 6% de la producción de gas de EU ha sido enviado a su vecino del sur a través de un gasoducto, pero los contratiempos en las plantas industriales y eléctricas han impedido un uso óptimo de las líneas.
