El Gobierno mexicano podría echar mano de los remanentes del banco central y de un fondo de ingresos petroleros para estabilizar sus finanzas públicas en caso de que no alcanzaran los fuertes recortes al gasto público, dijo el secretario de Hacienda, José Meade.
Calificadoras de riesgo y bancos han recortado sus estimados de crecimiento de la economía mexicana debido a la elección de Donald Trump como próximo presidente de Estados Unidos, con lo cual avizoran una disminución en las inversiones, exportaciones y el consumo privado.
“Tenemos más de 5 mil 322 millones de dólares en el Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros y eso nos permite hacerle frente en su caso a escenarios en donde los ingresos se ubiquen por abajo de lo previsto”, dijo Meade.
Este fideicomiso administra y distribuye los ingresos provenientes de las asignaciones y contratos de exploración y extracción de hidrocarburos derivados de una reforma energética aprobada en 2013.
Meade dijo además que en el paquete presupuestal para 2017 no se contemplaron los remanentes de operación del Banco de México (central), que deberían usarse para fortalecer las finanzas públicas en caso de que los hubiere.
Si con cargo a la posición del tipo de cambio el banco tuviera remanentes, hoy por ley tenemos que usar el 100% de esos remanentes para mejorar nuestro balance público, señaló, con el afán de calmar a los empresarios ante los efectos que ha tenido en la economía mexicana el triunfo de Trump.
En abril de este año, la autoridad monetaria transfirió a Hacienda mil 185 millones de dólares en remanentes, correspondientes a su operación de 2015.
Tras el inesperado triunfo del republicano el 8 de noviembre, el peso mexicano registró su peor sesión desde la crisis de 1994.
