El nuevo gobierno de México está apostando a la tecnología financiera para ayudar a sacar a los ciudadanos de la pobreza.
La administración del presidente Andrés Manuel López Obrador anunció recientemente medidas destinadas a hacer más asequibles los servicios financieros en una nación donde más de la mitad de la población no tiene una cuenta bancaria.
El Gobierno está planeando un sistema de pagos digitales, ejecutado y construido por el banco central, que permitirá a los mexicanos realizar y recibir pagos a través de sus teléfonos inteligentes de forma gratuita. Y estima lanzar un programa piloto para la plataforma, conocida como CoDi, en marzo.
“No va a haber necesidad de tener un banco en el sentido tradicional establecido”, dijo Arturo Herrera, el subsecretario de Hacienda en México en una entrevista con Reuters.
“El teléfono se va a convertir en el banco”, señaló.