El fabricante de Budweiser, que enfrenta una mayor competencia en Estados Unidos de las cervezas artesanales y los cocteles, está gastando miles de millones en un contraataque.
Anheuser-Busch InBev NV destinará $2 mil millones en gasto de capital en Estados Unidos para reforzar sus marcas emblemáticas y mejorar la distribución.
El dinero también ayudará a apoyar las incursiones de la empresa en “casi cerveza”, agua con gas alcohólica y otros productos, como el té, que están muy lejos de su misión original.
La inversión, que se extiende hasta 2020, es una apuesta que Anheuser-Busch puede llevar a nuevas categorías sin descuidar su negocio principal: las marcas de cerveza tradicionales. Lograr ese equilibrio será clave para el futuro de la compañía, dijo en una entrevista el máximo ejecutivo de Anheuser-Busch, Joao Castro Neves. “Lo que estamos tratando de hacer es el ‘y’ y no el ‘o”, dijo.
Los primeros $500 millones se gastarán este año en lo que Castro Neves llama los tres pilares de la compañía: elevar sus mayores marcas de cerveza, construir su presencia en las cervezas artesanales y las importaciones, e ir más allá de la cerveza regular a bebidas de bajo contenido alcohólico y otras bebidas.
Anheuser-Busch ya compró nueve marcas estadounidenses de cerveza artesanal, y está en proceso de cerrar un acuerdo para adquirir Wicked Weed, de Asheville, Carolina del Norte, que fabrica cervezas con nombres como Angel of Darkness, Iron Lady y Barrel Aged French Toast.
Castro Neves considera que los productores artesanales y pequeños productores de la compañía son clave para mantenerse al día con los rápidos cambios en las preferencias de los clientes.
“Están muy cerca de los consumidores, y nos ayudan a mantener la delantera”, dijo.
El gasto de capital de la compañía ayudará a impulsar algunas de sus marcas más pequeñas.
