La cartera administrada por las casas de valores que operan en Panamá cerró 2018 con $34,378 millones, cifra que representa un aumento de 7.7% en comparación con el ejercicio anterior.
La mayor parte de la cartera se concentra en casas de valores subsidiarias de bancos, que mantienen $18,372 millones, lo que corresponde al 53.4% del total administrado. Le siguen los bancos con licencia de casas de valores, con un monto administrado de $8,645 millones (25.1%), mientras que las casas de valores independientes administran $7,361 millones (21.4% del total).
Marelissa Quintero
SMV
La superintendente del mercado de valores, Marelissa Quintero, explicó ayer, durante la presentación de resultados del ejercicio 2018, que el año pasado aumentó el número de clientes en unos 1,829, para totalizar 26,247.
La mayor parte de los clientes procede de países latinoamericanos, lo que, según Quintero, es un reflejo de la confianza en el mercado panameño y representa un cambio de tendencia, puesto que en 2017 se produjo una caída de 8,743 clientes.
El volumen negociado en 2018 fue de $76,113 millones, cifra que supone una caída de 13%, marcada por menos transacciones internacionales y por el cambio de modelo de negocio (de casa de valores a asesor de inversión) de un importante actor del mercado, afirmó Quintero.
En el mercado local, no obstante, el volumen negociado creció 14.6% para totalizar $6,099.7 millones.

Al menor volumen de transacciones contribuyó la salida de casa de valores que solo transaba en el extranjero. Al cierre del ejercicio pasado había 75 casas de valores en la plaza, cuatro menos que al cierre del ejercicio anterior.
Sobre la salida de algunas casas, Quintero dijo que el riesgo reputacional ha afectado, pero también cambios en las estrategias de negocio. “Algunas casas de Argentina y Uruguay han preferido regresar a sus lugares de origen”, aseguró.
A pesar de la reducción, Quintero dijo que 75 casas sigue siendo un número elevado, superior al que suman México y Colombia juntos.
La superintendente defendió que el negocio de las casas de valores supone captar fondos de terceros y por lo tanto es necesario proteger al inversionista. Por eso, dijo, una casa de valores debe contar con estándares de gobierno corporativo y capitales sólidos. “El que no puede cumplirlo, no puede estar en este negocio”, planteó.
Entre los planes del regulador para este 2019 está la aceleración de los plazos de registro de las emisiones, así como buscar fórmulas para que los pequeños inversionistas puedan acceder al mercado a través de cuentas simplificadas.
