Moody’s Investors Service (Moody’s) mejoró la calificación de Panamá como emisor a largo plazo al pasar de Baa2 a Baa1 y le cambió la perspectiva al país de positiva a estable.
Entre los factores que consideró Moody’s para subir la calificación al país destacan que el crecimiento económico y los indicadores fiscales de Panamá superan los de la mayoría de los países con calificación Baa, además de que el Gobierno ha fortalecido su marco de política fiscal.
La agencia calificadora proyecta un crecimiento del producto interno bruto (PIB) por encima del 5% hasta 2022, en comparación con una mediana de la categoría Baa de alrededor del 3%.
En opinión de Moody's, las perspectivas de crecimiento de Panamá en los próximos años se mantendrán sólidas, luego de una desaceleración en 2018 a 3.7%. El dinamismo económico de Panamá seguirá vinculado a las inversiones y actividades relacionadas con el Canal y el sector logístico.
En los próximos años, Moody's espera que los proyectos de infraestructura a gran escala sustenten la contribución de la formación bruta de capital fijo al crecimiento, mientras que el desarrollo continuo a lo largo del Canal relacionado con la logística consolidará el papel del país como centro regional de comercio y finanzas, respaldando aún más el crecimiento.
“La perspectiva estable refleja la expectativa de Moody's de que Panamá continuará creciendo rápidamente, superando el crecimiento alcanzado por la mayoría de los pares calificados en Baa. La perspectiva también incorpora las expectativas de Moody's de que las métricas fiscales de Panamá solo registrarán un declive moderado a medida que el Gobierno construya un historial bajo las nuevas reglas fiscales”.
En el aspecto fiscal, Moody's espera que la carga de la deuda del Gobierno se estabilice en o debajo del 40% del PIB hasta 2020. Después de permanecer prácticamente estable alrededor del 37% durante 2015-17, la relación deuda-PIB aumentó a un estimado del 39.5% el último año.
Moody's señala que, a pesar de la desaceleración del crecimiento en 2018, las autoridades mantuvieron el déficit del gobierno central plano con respecto a 2017, mientras cumplían con la meta de déficit del sector público no financiero. Moody's espera que a medida que se recupere el crecimiento en 2019, la nueva administración, que asumirá el cargo en julio, continúe reduciendo el déficit fiscal en los próximos años en línea con los objetivos establecidos en la ley de responsabilidad fiscal. Esto debe contribuir a estabilizar la relación deuda-PIB. En torno al 40% del PIB en 2019, la carga de la deuda continuará comparándose favorablemente con la mediana del 50% para los pares calificados en Baa.