Torrejitas de maíz nuevo, carimañolas con ropa vieja, sancocho de gallina y pesada de nance fueron algunos de los platos panameños que disfrutaron los mil 380 pasajeros que iban a bordo del crucero Ámsterdam, que la semana pasada transitó por el Canal de Panamá como parte de su recorrido de 40 días.
El encargado de preparar estos platillos fue el chef panameño Hernán Correa, quien fue invitado por la naviera Holland America para formar parte de su programa “Del puerto a la mesa”, con el cual la empresa busca que sus clientes conozcan la gastronomía de los destinos que visitan.
El paso por el Canal de Panamá es uno de los atractivos más importante del crucero, señala Correa, quien durante el tránsito por la vía acuática entregó una muestra de platos nacionales.
Como parte del programa, unos 100 pasajeros participaron en la degustación que preparó el chef panameño con recetas nacionales. “Lo que hicimos fue preparar platos fáciles de elaborar para que las personas lo replicaran en sus casas”, comentó.

El momento que más interés despertó entre los pasajeros, la mayoría estadounidenses jubilados, fue la mesa de frituras panameñas, donde el chef preparó junto con otros 50 cocineros platos como empanadas de maíz con plátano maduro, carimañolas y torrejitas de maíz nuevo.
Para el almuerzo, Correa presentó una mesa de sopas nacionales encabezada por el sancocho de gallina, quizás uno de los platos más característicos de la gastronomía criolla. Y como Panamá es conocido como un crisol de razas, el chef conquistó a los comensales con el rondón o sopa de pescado al estilo afroantillano. También preparó el tulemasi, que es una delicia de las culturas indígenas panameñas, en especial la guna, que consiste en un caldo con tubérculos, langosta, centollo, cangrejo y langostino.
Como el sancocho, un plato que no puede faltar en cualquier demostración de la comida panameña, Correa cocinó un arroz con pollo y platos veganos para cumplir con todos los comensales.
“Creo que fue un éxito, porque los comensales eran de un gusto exigente, y vimos cómo repetían dos y tres veces y pedían que les colocaran de todo un poco en sus platos”, señaló el chef panameño, que acordó con la empresa naviera volver a subirse en el Ámsterdam durante 2018.

En esta oportunidad Correa abordó la embarcación en Florida, Estados Unidos, pero cuando vuelva a comandar la cocina del navío de 62 mil 735 toneladas subirá al barco en la calzada de Amador y lo acompañará por 10 días en su travesía hasta las Polinesias francesas.
Para cerrar con broche de oro su experiencia en el Ámsterdam, Correa preparó para la cena lengua de res cocida al vacío, un sous y enyucado. La cereza del pastel correspondió a la naviera, que atavió a todos los meseros con el sombrero pintao panameño.
El chef manifestó que buscó ofrecer algo totalmente diferente a los platos degustados en el almuerzo y reconoce que los pasajeros tenían una mente abierta para probar platillos nuevos, como la pesada de nance y un pastel de chayote.
