El Linaburg-Maduell Transparency Index, elaborado por el Sovereign Wealth Fund Institute, calificó a 50 fondos soberanos del mundo por su nivel de transparencia. El Fondo de Ahorro de Panamá (FAP) aparece en el segundo puesto de la clasificación, con la misma puntuación (10 de 10) que 13 fondos, entre los que se encuentran los soberanos de Nueva Zelanda, Noruega, Alaska, Australia, Azerbaiyán, Canadá, Irlanda y Chile.
El índice está basado en 10 principios que representan el nivel de transparencia de los fondos hacia el público. Se valora, entre otros aspectos, si el fondo provee información sobre su historia, el origen de los recursos y la estructura gubernamental; si ofrece reportes anualizados auditados de manera independiente; si cuenta con objetivos y estrategias claras; si administra su propia página web; si cuenta con guías referentes a estándares éticos y políticas de inversión; y si provee información sobre el valor de mercado del portafolio de inversiones.
El Sovereign Wealth Fund Institute es un think tank con sede corporativa en Nevada, Estados Unidos, que se dedica al estudio de fondos soberanos. El índice fue desarrollado por primera vez en 2008 por Carl Linaburg y Michael Maduell.
En su página web, señala que una puntuación a partir de 8 refleja un nivel adecuado de transparencia.
Abdiel Santiago, secretario técnico del FAP, explicó a este diario que es la primera vez que el ranking califica al FAP porque antes tenía poca información en inglés y porque “somos uno de los fondos más nuevos. El FAP se creó en 2012 y estamos operativos desde 2014”.
Heredero del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, el FAP cuenta con un patrimonio de $1,265 millones, que en 2016 generaron unos rendimientos brutos de 3.4%, lo que representa una utilidad de $43.5 millones.
Según está la ley, esos recursos podrían ser remitidos al Tesoro Nacional luego de una petición del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
El titular del MEF, Dulcidio De La Guardia, dijo el año pasado que se estaba trabajando en una reforma legal para que los rendimientos del FAP pudiesen ser reinvertidos en el propio instrumento, de manera que se pudiera elevar el volumen de este de forma orgánica. La iniciativa, no obstante, no ha sido aprobada por el momento.
