Los miembros de la la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) están divididos sobre el aumento de las tasas en 2018 por diferencias sobre la débil inflación y crecimiento salarial, según un informe revelado ayer.
Las minutas de la reunión del Comité de Política Monetaria (FOMC) de los días 12 y 13 de diciembre, cuando la FED aumentó las tasas por tercera vez en 2017, también mostraron que varios miembros consideran inciertos los resultados del flamante recorte de impuestos.
Mientras que esas rebajas pueden estimular el gasto, hay también indicaciones de que muchas compañías podrían aprovecharlas para hacer fusiones o recomprar acciones, señalan las minutas.
El FOMC subió el mes pasado la tasa de interés clave en un rango de 1.25% a 1.5%, un aumento de un cuarto de punto en la tasa que afecta a todos los tipos de crédito, desde los hipotecarios hasta los préstamos para compra de autos.
Y las proyecciones trimestrales de la FED, también publicadas el mes pasado, indicaron que es probable que eleve la tasa de fondos federales tres veces en 2018 y una vez en 2019.
Pero las minutas arrojan luz sobre los puntos de vista en conflicto de los miembros, que se centran en si la inflación ha permanecido obstinadamente por debajo del objetivo del 2% debido a factores temporales o más duraderos.
Unos pocos miembros del FOMC dijeron que tres aumentos, si bien graduales, serían demasiado rápidos y “resultarían inconsistentes con un retorno sostenido de la inflación al 2%”. Sin embargo, otros descubrieron que el ritmo del alza de las tasas debería ser “algo más rápido” que las tres señaladas en el pronóstico. A los miembros del FOMC les preocupa que “las bajas tasas de interés continuas corran el riesgo de inestabilidad financiera en el futuro, o que el mercado laboral sea cada vez más ajustado”.
